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DEPENDENCIA Y ENVEJECIMIENTO

Demolición de la Ley de Dependencia: Las ayudas junio 5, 2013

Filed under: BELÉN — ROSA @ 9:25 pm

Demolición de la Ley de Dependencia: Las ayudas caen un 50% en cuatro años. (obtenido de el periódico El País del día 16 de Mayo del 2013)

El Plan Nacional de Reformas 2013 prevé ahorrar 1.108 millones de euros en el sistema de ayuda a las personas dependientes.

Según el Principio de Normalidad, las personas dependientes deberían tener apoyos para poder llevar una vida relativamente autónoma. Además, la Ley de Dependencia está configurada como un derecho. La gente con deficiencias o minusvalías necesita recursos con precios elevados para poder llevar una vida digna, tales como sillas de ruedas, prótesis y atención logopédica o psicológica y atención social que les preste apoyo social y gestione el bienestar de la persona dependiente. Eso se suma al hecho de que necesitan estar acompañados la mayor parte del tiempo, por lo que sus familias no pueden trabajar o han de pagar a una persona que se encargue de esta tarea.

Debería tenerse en cuenta que las familias con necesidades especiales han de hacer frente, además de a los gastos habituales, a los gastos que conlleva una persona dependiente. Por ello resulta inconcebible que las medidas de ahorro ante la crisis se apliquen a las personas más vulnerables de nuestra sociedad

He expuesto este artículo porque me parece interesante y ha hecho replantearme y ser consciente de que por supuesto hay un gran número de personas vulnerables que necesitan la ayuda y la prestación de servicios, que “supuestamente” nos han enseñado a gestionar en la escuela. ¿Pero nos han enseñado a saber enfrentarnos a estas situaciones y poder combatirlas? Yo como trabajadora social ante esta situación  me crea una gran impotencia, no se como afrontarla y tomar medidas sobre ella sin seguir los procesos establecidos por aquellos que nos están recortando en el ejercicio de nuestra futura carrera profesional.  ¿Es ético realizar recortes  a las personas más vulnerables de la sociedad? ¿Es legítimo acabar con la ley de dependencia y con un pilar básico del estado de bienestar?.

 

Autonomía vs Paternalismo

Filed under: BELÉN — ROSA @ 8:43 pm

Durante la intervención de este caso, se me presentó el dilema entre la autonomía del usuario y el paternalismo muchas veces innato con el que interviene el profesional: los antecedentes y el caso es el siguiente:

Julio Alberto Sánchez , 58 años, usuario del Servicio de Comida a Domicilio desde el 14 de Enero de 2013, soltero y vive solo.  El usuario fue derivado a este servicio desde los Servicios Sociales del distrito La Latina. El usuario recibe desde hace cinco años la Renta Mínima de Inserción.

El usuario fue derivado con carácter urgente debido a que se encuentra en riesgo de exclusión social. Anteriormente vivía con su madre hasta que ésta falleció, actualmente vive solo.

El usuario está diagnosticado desde hace siete años de la enfermedad neurodegenerativa de Parkinson. En la actualidad, no está siendo tratado debido a que la última profesional médica le puso un tratamiento, recetándole los fármacos de Mirapexin Stalevmo y Acilek, la combinación de éstos, le produjeron paranoias y alucinaciones visuales y auditivas, por lo que tuvo que ser ingresado.

Desde entonces, ha sido tratado por la unidad de psiquiatría del Hospital Clínico de la Comunidad de Madrid, siendo medicado con Seroquel (antipsicótico) de manera continuada.  Durante la visita comenta que al no estar regulada la medicación con los síntomas y el gran nivel de temblores que sufre, le provoca desesperación y desánimo.

La relación existente entre el usuario y la hermana es escasa, únicamente mantienen contacto telefónico en situaciones puntuales y en muchas ocasiones es debido a que el usuario no se ve capacitado para realizar o se ve limitado en las labores diarias o trámites que tenga que  efectuar de forma autónoma, precisando y solicitándole por tanto su ayuda. Durante las visitas ha demandado el apoyo moral y emocional de su hermana, ya que, es y ha sido inexistente en la relación.

Las relaciones vecinales son buenas siendo éstas su red de apoyo más próxima.

El usuario sale a la calle diariamente a realizar la compra y a dar pequeños paseos. Esta capacitado para hacer las actividades básicas de la vida diaria, pero para las labores de limpieza precisa de ayuda. Respecto a la limpieza del domicilio es escasa ya que, desde hace un año se suspendió el Servicio de Ayuda a Domicilio a petición del usuario. Este me comenta que es debido a que con las auxiliares que acudían al domicilio para la limpieza no establecían una buena relación con él y que se metían en sus asuntos personales. Pero sí que recuerda con mucho aprecio a una auxiliar con la que mantenía muy buena relación.

Al finalizar la visita, acudieron al domicilio dos trabajadoras sociales siendo una de ellas la responsable de zona que lleva el seguimiento del caso y la trabajadora social del centro de salud al que acude el usuario.   Hablando con ellas y contrastando la información que había recopilado me comentaron que están intentando desde hace tiempo que acuda a sesiones de salud psico-social en el que pueda llevarse a cabo un seguimiento mas exhaustivo y mejorar el bienestar psíquico del usuario.

Dispone del servicio de lavandería de la Ayuntamiento de Madrid.

En la primera visita que se realizó a este domicilio se redactó una notificación de incidencias a la Dirección General del Mayor, informando del estado de la casa y de la necesidad de este servicio. También le es ofrecido por la trabajadora social un grupo de terapia psico-social acorde y beneficiosa para su estado psíquico actual, pero este lo rechaza.

Las condiciones higiénicas y de habitabilidad del domicilio son malas, debido a la falta de limpieza y desinfección, esto se ve agravado por la presencia de un animal en el domicilio. El estado de la casa también es inadecuado, ya que, hay un gran número de humedades y el suelo está en mal estado.

Respecto al equipamiento de la vivienda es escaso, ya que, no posee calefacción, únicamente cuenta con una estufa y respecto a los electrodomésticos necesarios para la conservación de los alimentos, han tenido que ser facilitados por el servicio, siendo éstos la nevera y el microondas.

La higiene del usuario es la adecuada.

PLAN DE INTERVENCIÓN

 Como objetivo general y principal para realizar y desarrollar con el usuario los objetivos específicos sería la creación de un vínculo de intervención institucional más constante.

Ante la situación del usuario se plantea necesario y urgente el restablecimiento del SAD(Servicio de Ayuda a Domicilio), aunque sea de forma puntual durante un tiempo determinado para la limpieza del domicilio. Pero el usuario ante nuestra propuesta no lo considera necesario y rechaza la propuesta.

Es importante realizar un seguimiento más exhaustivo del caso, siendo positivo el acudir de forma periódica al centro de salud, y también restablecer un tratamiento adecuado al grado de la enfermedad en el que se encuentra, ya que, una disminución de los temblores mejorará su estado anímico y físico.

DILEMA ÉTICO:

Durante la visita que realicé al domicilio, el usuario me enseñó las diferentes habitaciones que poseía la vivienda y éstas se encontraban en una situación de insalubridad total, cuando se le es ofertado este dice rotundamente que no ya que, le crea desconfianza por las anteriores experiencias que ha tenido con la auxiliares.  Ante esta negativa ¿se le puede obligar que entren en su domicilio y realicen una limpieza de choque, o respetas su decisión ya que, es su domicilio y por tanto su propiedad?

La decisión y la intervención que o realicé en este caso fue informar y ser los ojos de todos los profesionales que no han acudido al domicilio con el objetivo de movilizar esta ayuda y entre todos hacerle consciente de esta necesidad.

 

CASO “SER CUIDADOR INFORMAL”

Filed under: ROSA MARÍA SÁNCHEZ MORENO — ROSA @ 10:28 am

Rosa Mª Sánchez Moreno

 

PRESENTACIÓN DE UN CASO

 

Mi madre Rocío, de 85 años de edad, permanecía acurrucada en un rincón, con la mirada fija en la pared de enfrente y no contestaba a mis estímulos,  más que con un sí o un no. Desde hace tres días, a parte de un par de cucharadas de sopa y un poco de agua dulce, se niega a tragar nada. Sin embargo no parece que esté enferma.

Me encuentro perpleja ante este comportamiento y preocupada por su salud, y para intentar animarla le hice una tarta. Pero mi madre desvió la mirada con cara de asco. Me sentí ofendida en cuanto a mis dotes de cocinera y  volví a llevar la tarta a la cocina dando un portazo.

Unos minutos más tarde, salí a comprar el flan que tanto le gusta a mi madre. Estaba segura de su éxito, y le presenté el flan e intenté obligarla a abrir la boca. Pero cuando le acercaba la cuchara, mi madre giró la cabeza y el flan cayó al suelo.

Me enfadé mucho y le dije: “¿No te da vergüenza tirarlo todo? ¡Menudo desperdicio! ¡Estoy harta de esforzarme tanto yo sola por alguien que ni siquiera lo aprecia! ¡Ahora no tienes más que limpiarlo todo tú! ¡Ha sido culpa tuya, no voy a hacerlo en tu lugar!”

Me sentía que la cara me ardía, estaba furiosa, y empujé con violencia el sillón de mi madre. A consecuencia de este gesto, mi madre se  golpeó contra el muro en la rodilla y gemía de dolor.

En ese momento me sentí ¡tan mal!, Me precipité sobre mi madre gritando y llorando: “¡Perdona, perdona! Todo es culpa mía. ¡Estoy tan cansada!”.

Adaptación de un caso, de la Guía sobre cuidados a personas con dependencia. Autor: J. Lluis Conde Sala. Universidad de Barcelona.

 

Problemáticas que plantea el caso:

– La incomprensión y el sentimiento de impotencia pueden generar para Marisa miedo y la necesidad de tranquilizarse sin tener en cuenta el derecho a la autonomía de su madre.

-La inquietud de Marisa frente a un cambio de comportamiento puede generar reacciones inadaptadas (Marisa quiere forzar a su madre para que coma).

-La reacción involuntariamente brutal de Marisa se puede interpretar como maltrato.

-La reacción de asco de Rocío provoca en Marisa un trastorno de su autoestima y de sus capacidades.

-Marisa interpreta la reacción de su madre como una agresión dirigida contra ella.

-Marisa se siente culpable por su reacción de rabia.

-Marisa le expresa a Rocío su sentimiento de culpabilidad y de agotamiento.

Cuando uno cuida cotidianamente de un ser querido, es normal que experimente toda una gama de emociones:

– Algunas grandes emociones se pueden identificar: placer, alegría, miedo, asco, rabia, sorpresa, tristeza.

– Algunas emociones son relativas a la enfermedad de nuestro familiar, mientras que otras están ligadas a todas las tareas que vienen transformando nuestra cotidianidad.

– Interiorizar sus emociones no tiene porqué ser malo en sí. Pero en el contexto de los cuidados, tiene como efecto el aumento de la sensación de carga.

– La verbalización es a menudo un buen método para que el cuidador evacúe una carga emocional que puede perturbar su relación al otro.

– Esta verbalización tropieza a veces con la dificultad de cada uno para hablar de sus sentimientos y emociones.

– Gestionar bien sus emociones permite a veces mejorar la relación de ayuda y prevenir situaciones de maltrato.

 

1. María está preocupada por el cambio de comportamiento de su madre que se niega a comer y por eso busca tranquilizarse proponiéndole platos que habitualmente aprecia.

Habilidad:

– Hay que intentar analizar lo que resulta irritante en este comportamiento (miedo, negación de una evolución de la enfermedad).

2. Marisa se siente ofendida en su autoestima por la reacción de Rocío.

Habilidad:

No sentirse directamente responsable del cambio de comportamiento. Los trastornos pueden tener otras causas:

– la ansiedad de la persona

– un comportamiento irrazonable puede tener su razón de ser.

3.Marisa tiene un gesto violento para con su madre.

Habilidad:

El agotamiento, la preocupación y la soledad frente a los cuidados pueden originar el maltrato:  prevenir solicitando ayuda.

 

Ideas erróneas muy extendidas:

– A situación idéntica, reaccionamos todos desde el mismo registro emocional.

– La tensión, la rabia, la tristeza, la culpabilidad que se siente cuando uno cuida de alguien día tras día no son sentimientos admisibles.

– Expresar sus emociones no conviene por respeto al sufrimiento de la persona dependiente.

– Pensar que uno es la única persona capaz de cuidar bien de su familiar.

– Sentirse culpable de la situación de la persona cuidada.

– Considerar que los comportamientos negativos de la persona dependiente están destinados a perjudicarle a usted: “Lo hace a propósito para fastidiarme.”

 

 

CASO LEONILA

Filed under: ROSA MARÍA SÁNCHEZ MORENO,Uncategorized — ROSA @ 9:53 am

Rosa Sánchez Moreno

PRESENTACIÓN DE UN CASO

El siguiente caso se presenta en una Residencia de Mayores y Centro de Día de la Comunidad de Madrid, en el que se presenta un dilema ético en base al principio de autonomía del usuario, y el principio de beneficencia.

Cuando ingresa la residente Leonila conocemos a una señora de 78 años con plenas capacidades de actuar, tanto física como psíquicamente. A pesar de que muestra salud y ninguna enfermedad que la haga dependiente sí muestra un estado depresivo debido al fallecimiento de su marido hace dos años.

La residente se adapta a las normas del centro positivamente, aunque se niega a acudir  a las diferentes actividades que ofrecen los departamentos de Terapia Ocupacional y de Fisioterapia, y no muestra actitudes sociales con el resto de compañeros. Suele permanecer en su habitación escuchando música o la radio, viendo la televisión, y realizando labores de costura.

Tras la petición de la llave del armario de su habitación, el equipo interdisciplinar se reúne para discutir si es totalmente autónoma como para responsabilizarse de la llave, a lo que se responde positivamente por parte de todos los miembros del equipo y se le hace entrega.

Dos semanas después se encuentra a Leonila en su habitación en mal estado con una botella de lejía abierta a su lado, de la cual ha ingerido una cantidad preocupante. Ingresa urgentemente en el hospital para la realización de un lavado de estómago y curas de quemaduras del aparato digestivo.

A su regreso se hace una intervención familiar y personal, donde se exteriorizarán las preocupaciones de todas las partes, así como las soluciones que se deberán de tomar. Pero primero pedimos a la usuaria si es posible que nos exponga las causas que le han llevado a realizar la ingesta desmesurada de lejía, a lo que la residente nos responde con total normalidad, pero algo de desconfianza:

“Mi marido y yo nos hicimos novios cuando yo tenía 17 años, ¿sabe usted? Y desde entonces nunca nos hemos separado, y nos hemos querido mucho. Así que cuando llegamos a la vejez hicimos un pacto porque no sabíamos qué sería de cada uno sin la compañía del otro, llegando a la decisión de que cuando uno de los dos muriese el otro se quitaría la vida para seguir juntos en la vida que haya después”.

El impacto de este relato deja aturdidos tanto a familiares como profesionales ya que la razón que expone no sólo depende de ella, es decir, que lo ha hecho porque es una promesa que hizo a su esposo, y si no lo consigue lo sentirá como una traición.

La intervención que se realiza se hará desde los departamentos de Psicología y Trabajo Social principalmente con la función de tratar a la usuaria haciéndole entender que no puede tener esa decisión, ya que sus hijos están sufriendo con su comportamiento. Inicialmente no muestra comprensión ya que ella piensa que su marido estará sufriendo también por no tenerla junto a él.

En el centro se toman serias medidas:

-En cuanto a su autonomía, se supervisará su dormitorio muy a menudo ya que ha puesto en peligro su vida, y se hará la retirada de la llave de su armario, en el cual guardó anteriormente la botella de lejía que utilizó para intentar suicidarse.

-Se realizarán supervisiones diarias de los objetos que guarda en su habitación, contando con el consentimiento previo aceptado por la familia.

 

CASO GERARDO

Filed under: ROSA MARÍA SÁNCHEZ MORENO — ROSA @ 9:39 am

mayoresRosa Mª Sánchez Moreno

PRESENTACIÓN DE UN CASO

La Institución en la se trata el caso es en una Residencia de Mayores de la Comunidad de Madrid.

El caso expuesto a continuación trata sobre el residente Gerardo de 76 años, que padece la enfermedad de Alzheimer y cirrosis hepática. El residente se jubiló hace 12 años, durante los cinco últimos años lleva sufriendo  la enfermedad del Alzheimer, motivo principal por el que la familia acude a una institución residencial.

Del matrimonio habido entre éste y su mujer Luisa nacieron dos hijas, Cristina y María de 46 y 42 años,  y un hijo varón, Gerardo (o Gerardín), de  40 años, quien vive con la madre. Siendo éste el principal referente para el centro en cuanto a cualquier posible incidencia con su padre.

La familia desde el primer contacto con ellos, demuestran sentimiento de culpabilidad al “encerrar” (según verbalizaciones del hijo) a su padre aquí, por lo que los fines de semana se llevan al residente a casa, ya que disponen de más tiempo libre y pueden encargarse entre todos del cuidado de éste.

Inicialmente no se da importancia a las salidas que realiza el residente los fines de semana, ya que se trata de una persona con Alzheimer y esta enfermedad ya es motivo suficiente para que se dé una difícil adaptación al cambio cada vez que regresa del que hasta ahora ha sido su entorno habitual. Sin embargo, pasadas unas semanas en las que la familia se lleva al residente desde el viernes por la tarde, hasta el lunes por la mañana, se comienza a notar al residente agresivo tanto con los profesionales del Centro como con los demás residentes, a quienes altera y pone nerviosos, por lo que se mantiene entrevista telefónica con el hijo, indicándole las conductas disruptivas que tiene su padre, dando lugar a la difícil adaptación al centro debido a las salidas que realiza los fines de semana, a lo que el hijo contesta que considera que su padre es feliz sólo en su casa, por lo que va a seguir manteniendo esas salidas. Se le insiste: “Cada vez que vuelve de su casa, empezamos como si fuera el primer día, obligando a Gerardo a volver a pasar por esos malos momentos.” Se le pide mantener una entrevista para exponer más claramente la situación, y accede.

Acude su hijo Gerardo y su hija María. Se les informa del seguimiento y las conductas que ha mantenido el residente desde su ingreso. La hija se muestra más colaboradora y consciente de la situación en comparación con su hermano, quien se comporta de una manera agresiva, verbalizando en ocasiones: “Lo que tenía que hacer es coger a mi padre y tirarle por un barranco, que ya para lo que va a disfrutar de la vida…” Su padre se encuentra presente y le habla con tono despectivo. Se le indica que las verbalizaciones y conductas que mantiene con su padre no son muy acertadas, ya que Gerardo no es consciente de su enfermedad y todo esto no lo hace voluntariamente. Se le dan algunas indicaciones y pautas de intervención ante situaciones que sufre Gerardo. Después de una larga charla y cruce de impresiones, acceden a colaborar con nosotros: aceptan a no sacarle del centro todas las semanas, si no más espaciadamente y a integrar su nueva vivienda (Centro residencial) con su familia, normalizando la situación. Ya que si lo que disfruta lo hace fuera del Centro, llegará a condicionarlo y a la hora de la vuelta le supondrá un gran trauma. Así que se intentará que esa interacción con los miembros de la familia se haga dentro.

Ciertamente la familia cumple sólo en parte, ya que en vez de llevarse a Gerardo todos los fines de semana, lo harán cada dos semanas.

Poco tiempo después de haber mantenido esta reunión, desde el comienzo de la mañana el residente comienza a tener un comportamiento nervioso y agresivo, coincidiendo con haber regresado al centro el día anterior, pasando con su familia el fin de semana en su casa:

Durante el desayuno el residente se mostraba nervioso con el personal, preocupado porque según él, alguien le había robado 5000pesetas. Comienza a enfadarse y a empujar a todo el personal que se acercaba a él para tranquilizarle, pero sólo se le nota calmado cuando le dicen que le darán su dinero.

El residente se pone tan agresivo que la única solución para calmarle es inyectarle un antipsicótico (Haloperidol), en un intento de que se quede dormido y se le pase el brote psicótico que estaba sufriendo, el cual tardaría en hacer efecto media hora. El residente se sienta en el despacho de la trabajadora social y no la deja salir hasta que “no le devuelvan su dinero”, mientras intenta ofender a todos aquellos que se acercan al despacho con insultos como “putas, zorras, comemierdas, ladronas…”. El antipsicótico no hace el efecto en el tiempo esperado, por lo que se realiza una llamada a su hijo para explicarle la situación; se le pide que acuda al Centro lo antes posible para que vea el estado en el que se encuentra su padre, e informarle de que se llamará al servicio de psiquiatría para que le atiendan urgentemente y valoren un cambio de la medicación. En el trascurso de la llamada el residente continúa dando gritos e insultando al personal del Centro, el hijo durante la llamada lo escucha todo.

Cuando acude el hijo, el residente está más calmado después de una segunda inyección, a recomendación del servicio de psiquiatría del Infanta Leonor. Al entrar el hijo en el despacho se muestra muy disgustado e incluso avergonzado por los insultos que ha oído por teléfono. La medicación ya ha empezado a realizar su efecto, por lo que el residente se muestra mucho más tranquilo, también por la presencia de su hijo.

Cuando Gerardín le pregunta qué ha hecho y por qué lo ha hecho, su padre le contesta que él no ha hecho nada, que se ha portado bien y no ha hecho nada malo a nadie. Lo dice con total seguridad, ya que es posible que no se acuerde de nada de lo que ha pasado durante las últimas dos horas.

El hijo, al ver que su padre no reconoce lo que ha hecho se enfada y le grita, verbalizando, como en ocasiones anteriores: “Lo que tengo que hacer es acabar con esto tirando a mi padre por un barranco, que ya no sé si es mejor que esté así o muerto”, a lo que acto seguido le pregunta a su padre: ”¿Qué hacemos contigo, papá?” y el padre le contesta, dentro del adormecimiento en el que comienza a encontrarse: “Pues si me tenéis que matar… si es lo mejor para vosotros me matáis y punto”.

Se le vuelve a explicar a Gerardín que su padre está enfermo, que en ningún momento ha ofendido a nadie, ya que lo que ha pasado no lo ha hecho conscientemente, a pesar de que en algún momento algún profesional sí haya sentido algo de miedo e inseguridad al no saber cómo iba a reaccionar. Que no ha de regañarle de esa manera, y que aunque sea difícil hemos de poner todos de nuestra parte para una buena normalización de la situación.

Se observa en este encuentro la negación del hijo de asumir la enfermedad de su padre. Parece no entender que las actitudes que muestra su padre no son voluntarias, sino que son consecuencia de la enfermedad que padece.

A la vuelta del residente del servicio de psiquiatría, el paciente trae nueva medicación que le relajará y evitará esos brotes psicóticos agresivos.

Se vuelve a citar a los familiares del residente para tomar medidas frente a la situación, ya que esta última incidencia tuvo lugar un miércoles, tras haber pasado el fin de semana fuera con su familia, regresando al centro el martes.

A la reunión acuden Gerardín y María (hijos del residente). La citación tiene lugar en la sala de reuniones con el Equipo Multidisciplinar (que se compone del director del centro, CDUE, trabajadora social, asistente de dirección, jefa de servicios generales) y el Equipo Interdisciplinar (compuesto por psicóloga, terapeuta ocupacional, fisioterapeuta y enfermera). Se reúne a todos estos profesionales para que reciban la misma información que nos aportará la familia, así como para que sean conscientes de las medidas que se tomarán respecto al asunto y puedan dar cada uno su opinión al respecto.

Prácticamente la palabra la tienen el director y el hijo del residente, aunque todos los profesionales dan su opinión, así como también habla la hija, quien se muestra más colaboradora con la proposición que ofrece el centro:

Se explica los principales motivos de la reunión en cuanto a las complicaciones para a adaptación del residente cada vez que realiza una salida, así como el estado nervioso de éste.

Se vuelve a explicar la normativa del centro en cuanto a los días de salida y las autorizaciones de estas salidas que las ha de otorgar el director del Centro.

Se proponen soluciones:

–          De manera inmediata: cambio de actitud de la familia. Se les explica que es necesario un cambio, que sean ellos quienes se adapten al nuevo hogar de su padre: la residencia, para que empiece a asociar este lugar a su familia y no lo vea como un lugar solitario sin la presencia de ellos. Que vengan siempre que quieran, y lo intenten acompañar el mayor tiempo posible, pero dentro de la residencia. Y más adelante, si de esta manera el residente empieza a eliminar sus conductas nerviosas y agresivas, se realizarán salidas diurnas, hasta que se vaya consiguiendo una buena conducta, o dentro de lo posible, la mejor.

–          Si la familia no está dispuesta a colaborar de esa manera, se procederá a la derivación del residente al servicio de psiquiatría cada vez que se muestre agresivo. Opción que es descartada por el hijo verbalizando: “Mi padre no está loco, y ¿le queréis mandar con todos los locos?”.

(Se le explica que eso se dará en caso de que quieran seguir realizando salidas semanales, a las cuales el director no quiere negarse, pero se les recalca que puede, siempre pensando en el beneficio del usuario.)

Soluciones que se tomarán dentro del centro:

–          El residente será trasladado a la sala psicogeriátrica, donde se encuentran otros residentes con diversos trastornos de conducta que alteran al resto. En esta sala se permiten un máximo de 14 usuarios, donde tienen una atención más personal, y al estar aislados del resto les proporciona una mayor tranquilidad interior.

–          Petición a la familia de que acudan a visitarlo si es posible diariamente para que comience la asociación residencia-hogar, al ver dentro del centro a su familia.

Tras una larga charla en la que intervienen todas las partes se acuerda que la familia estará un mes sin realizar salidas fuera del centro con el residente. En este mes se realizará un seguimiento del usuario en el que se valorará su actitud en cuanto a nerviosismo y agresividad, tanto verbal como física.  Cuando pase un mes se realizará una salida de fin de semana, tras la valoración previa de los departamentos, a petición de la familia y se valorará el comportamiento del residente a su regreso.

Si el residente muestra el cambio de actitud esperado: más calmado, sin muestras de conducta agresiva, se seguirá con las pautas de permanecer en el centro los fines de semana, ofreciendo salidas a comer fuera del centro, pero permaneciendo las noches en la residencia.

EVOLUCIÓN Y RESULTADOS:

La familia pone de su parte para cumplir las indicaciones que han ofrecido los diferentes departamentos del centro:

Organizan unos horarios de visitas: la esposa del residente acudirá por las mañanas y por la tarde los hijos.

Pasado un mes sin salidas nocturnas fuera del centro, la familia habla con la trabajadora social para valorar la posibilidad de llevar al residente un fin de semana a su casa. Viendo que los familiares han cumplido con su parte, se procede a realizar una salida, y evaluar la situación a su vuelta, a pesar del miedo a perder todo lo que se ha conseguido hasta el momento.

A la vuelta se valora la evolución del paciente, y a pesar de mostrarse algo intranquilo y nervioso, no tiene un comportamiento agresivo que perjudique a terceros, por lo que se seguirá realizando salidas mensualmente, previa valoración de los profesionales.

*Os dejo aquí un link de un cortometraje sobre el Alzheimer, que puede identificar al residente y al hijo del caso, además es una bonita reflexión:

http://www.youtube.com/watch?v=CfEOwQnd-OM

 

CASO PLÁCIDO junio 4, 2013

Filed under: CRISTINA HERNANDO SERNA — ROSA @ 11:04 am

Este caso lo conocí en las prácticas, ¡a ver que os parece!

CASO PLÁCIDO
El caso se conoce a través de su derivación al SAD en el año 2010. Plácido es un hombre de 72 años, vive solo, ya que su única familia consta de un hermano menor (Pedro, de 67 años), que vive en otra provincia, aunque le visitaba con regularidad.

La derivación se realizó debido a que los vecinos denunciaron la situación del usuario, por los malos olores que emanaban de su vivienda, lo desaseado que le veían siempre, y porque habían notado cambios de humor y habla irracional en algunas ocasiones. En esta época, Pedro había tenido un pequeño accidente y se encontraba mal de una pierna, por lo que llevaba bastante tiempo sin aparecer por casa de su hermano.

En el domicilio se encontraron montañas de objetos, basuras, cajas de comida de todas clases y tipos. La casa estaba infestada de cucarachas, y prácticamente no se podía acceder a las habitaciones. Plácido actuaba como si su vivienda fuera completamente normal, y lo único que admitía al preguntarle era que “últimamente estaba encontrando muchas cosas útiles, y que debía hacer limpieza y tirar algo”.

La trabajadora social de referencia, tras la valoración del caso, planificó con emergencia una limpieza de choque, debido a que las condiciones en que vivía el usuario eran insalubres. El diagnóstico de Plácido estaba claro: padecía Síndrome de Diógenes. Este accedió a que se realizara la limpieza, después de una larga charla con la trabajadora social y la coordinadora del SAD, que consiguieron convencerle. Ahora bien, cuando regresó a su domicilio, se puso a llorar, porque “le habían quitado todo, eso era suyo, se lo habían llevado para quedárselo”.

Se contactó con Pedro, hermano del usuario, pero éste seguía convaleciente de la pierna, y tenía algunos problemas familiares, por lo que se comprometió a mantener contacto telefónico continuo con Plácido, pero manifestó que las visitas no iban a ser posibles de momento.

Se puso en marcha el SAD, con una frecuencia de 10 horas a la semana, y que comprendería las Tareas del Hogar (fuerte y sencilla), la compra, comidas y la plancha; y se contrató con el usuario que se realizaría el aseo personal por sí mismo, pero con la presencia en el domicilio de la auxiliar.

El servicio se distribuyó en 2 horas/día, de lunes a viernes, para que se pudiera conservar la higiene del domicilio, mantener un control sobre los objetos que acumulaba el usuario, e informar a la coordinadora de referencia.

Así, ha pasado el tiempo, y no se habían producido muchos cambios en la situación de Plácido, con el apoyo de las auxiliares de ayuda a domicilio, y las visitas continuas realizadas por la coordinadora del SAD, que ha ido hablando con el usuario sobre los objetos que acumula y llevando un control, respetando sus decisiones de almacenar algunas cosas, pero instándole a elegir y haciéndole ver los objetos que no son necesarios. Plácido se justifica diciendo que él utiliza esos objetos, pero se muestra razonable a la hora de reconocer la inutilidad de algunas cosas, como la comida pasada de fecha de caducidad.

Hace cuatro meses, la auxiliar de ayuda a domicilio informó de que el usuario presentaba muy mal humor últimamente, que casi no comía los alimentos realizados por la auxiliar, y que se mostraba muy desconfiado con ella, afirmando que “le iba a robar sus cosas”. Se realizó una visita y se comprobó que Plácido se mostraba muy huraño, incluso con la coordinadora, con la que siempre había sido muy amable. Además, se apreció que no razonaba a la hora de reconocer que los objetos que recogía eran de la basura, y se negaba a desprenderse de ellos.

Ante esta situación, se puso en conocimiento de la trabajadora social, que le instó a acudir al médico para hacerse una revisión y ver si había surgido algún problema, a lo que Plácido se negó. Por esto, se reforzó el servicio con horas extra a la semana, y se realizó un seguimiento más exhaustivo a través de la auxiliar y la coordinadora de ayuda a domicilio.

La semana pasada, llegó al SAD la noticia de que había tenido que acudir a la vivienda la Policía Local, debido a que el usuario había salido a la calle, a medio vestir, muy sucio y gritando e insultando tanto a sus vecinos como a las auxiliares, diciendo que “todos querían robarle sus pertenencias”. Estaba muy nervioso y agresivo, por lo que la Policía tuvo que reducirle e informar sobre la situación de esta persona.

Me parece bastante interesante este caso, ya que el usuario se sigue negando a acudir a ningún tipo de médico (para detectar posibles problemas de salud debido a su mala alimentación y a su avanzada edad), ni a ningún especialista de Salud Mental, lo que sería beneficioso debido al avance del Síndrome de Diógenes.

Ante esta situación, ¿qué se debe hacer? Siempre hay que respetar el principio de autodeterminación de las personas, y, en este caso, si el usuario se niega en rotundo a acudir a ningún tipo de tratamiento, no podemos obligarle. Pero, por otra parte, existen unos límites de la autodeterminación: el daño a terceros, y el daño a sí mismo por parte del usuario.

El daño a terceros se está dando, ya que los vecinos tienen múltiples quejas sobre Plácido, por lo que se ha comentado anteriormente (malos olores que emanan de su vivienda, insectos propios de la acumulación de basuras, el mal comportamiento del usuario en algunas ocasiones…). Cuando se habla con ellos, afirman que “les da pena, es un hombre que siempre ha sido muy agradable, y que lleva muchos años viviendo en el piso, por lo que le tienen cariño”, pero, por otra parte, conviven en el bloque familias con niños, y se muestran incómodos por la suciedad y los cambios de humor del usuario.

Además, Plácido se está haciendo daño a sí mismo, ya que las condiciones en que vive no son las apropiadas para una persona de su edad, y, debido a la negativa evolución en su estado de ánimo y su razonamiento, el pronóstico (si la situación continúa como está) no será nada favorable.

Por esto, se nos presenta un dilema: ¿Qué podemos hacer? ¿Nos saltamos el principio de autodeterminación y actuamos en favor del usuario y de los vecinos, o lo respetamos y dejamos que Plácido siga viviendo en estas condiciones?
En este caso, y a la espera de una nueva evolución, se ha decidido reforzar el servicio de forma que la vivienda de Plácido se mantenga aseada, y se proponen las siguientes actuaciones de intervención:

– Visitas periódicas (1 cada 15 días) al domicilio de Plácido por parte de la trabajadora social de referencia y la coordinadora del SAD (con la que el usuario tenía muy buena relación y mucha confianza), de cara a la exposición de las ventajas que tendría para él asistir a algún tipo de especialista, y a convencerle de que debe cuidar su salud y acudir al médico.
– Se reforzará el servicio de comidas, ajustando los horarios de SAD a las horas previstas (13.00-15:00), para que la auxiliar pueda observar la alimentación del usuario, si come los alimentos que se le preparan.

– Se contactará con el Centro de Salud Mental municipal, para exponer el caso y presentar la posibilidad de que un profesional pudiera acompañar a la trabajadora social y la coordinadora en las visitas al domicilio, para valorar el estado del usuario y su evolución, y de cara a que éste comprenda que los profesionales sólo quieren ayudarle, y que sería beneficioso que acudiera a algún tratamiento (aceptación del problema).

– Contacto con Pedro, hermano del usuario, para exponerle la situación y solicitar que se implique en el cuidado de su hermano, si no fuera posible con visitas, de forma telefónica, e informando a las profesionales de los cambios que pueda observar en el razonamiento y el ánimo de Plácido.

Cuando se me expuso este caso, y realicé la visita al domicilio, me pregunté a mí misma: ¿pero, si en la mayoría de las enfermedades mentales, el usuario no se da cuenta de que la padece (porque la enfermedad hace que, para la persona, su comportamiento sea normal y justificado) cómo podemos convencerle de que necesita algún tipo de ayuda? Y, en los casos en los que no existen familiares que puedan observar la situación día a día e instar al usuario a pedir apoyo, ¿debemos dejar que continúe el problema? Entonces, ¿no estamos dejando a las personas más necesitadas de ayuda a su merced? ¿Qué pensáis vosotras?

CRISTINA HERNANDO SERNA

 

CASO 3 junio 3, 2013

Filed under: VANESSA CARRETERO MARTIN — ROSA @ 7:38 pm

Se trata de dos hermanas las cuales comparten domicilio desde hace apenas cinco años, desde ese momento, la relación entre ellas ha sido buena, pero en la actualidad la situación ha cambiado y ha dado un giro de trescientos sesenta grados.
Todo comenzó hace un año aproximadamente y vino provocado por una pelea entre ambas; la situación-problema vino dada por la pérdida de los objetos personales de una de ellas. Dicho acontecimiento acarreó conflictos entre ambas, ya que una de ellas acusaba a la otra de robar sus pertenencias. Estos acontecimientos, con el paso de tiempo se han vuelto cada vez más tensas, llegando a enfermar una de las hermanas por las constantes discusiones.
Una de las usuarias comenta que antes de vivir en el domicilio de su hermana, tenía una casa, la cual se la alquilaba a un familiar de ambas, pero cuando éste murió ella tuvo que abandonar el domicilio, ya que iba a ser vendido y por lo tanto ya no podía quedarse allí.
Ella, recibe una pensión bastante alta ya que ha trabajado durante años en un puesto de directiva de una empresa muy conocida.
Por el contrario, la segunda mujer, recibe una pequeña pensión y tiene su propio domicilio.
El domicilio no se encuentra adaptado a estas dos mujeres, hay muchas escaleras y los baños no están adaptados ninguno de ellos. A su vez, observamos que en el domicilio hay humedades y esto provoca que haya malos olores.
En este momento, la situación no es sostenible, ya que ambas mujeres tienen 70 y 71 años de edad y los conflictos entre ellas y las desconfianzas están enturbiando la relación.
En cuanto a la valoración, podríamos decir que en caso de no intervenir ambas sufrirían mucho con su situación y llegaría un momento en que no podrían seguir viviendo en el mismo domicilio.
En relación con la intervención entre ambas mujeres va a resultar difícil ya que es evidente que hay problemas entre ambas, pero cabe resaltar que una de estas mujeres no afronta ni reconoce la realidad.
Intervención:
-Trabajar con ambas las relaciones personales
-Informar sobre las posibles alternativas para que pudieran vivir en domicilios separados, pero manteniendo la relación y los lazos familiares que hay entre ambas.
-Se las informará sobre los diferentes recursos disponibles para los mayores (centros de día, residencias, servicio de ayuda a domicilio, pisos tutelados para mayores, etc.).
-¿Podrán nuestras hermanas solucionar sus conflictos?
-¿Piensas que alguna de ellas puede padecer deterioro cognitivo?
-¿Qué alternativas darías tú para solucionar la relación de ambas?
-¿Crees que su familia debería inmiscuirse en su relación y proporcionar un apoyo externo al institucional?

Mi recomendación para este caso es una película llamada “La caja de pandora” donde obtendréis algo de información acerca de la situación de una de las hermanas.
La Caja de Pandora”, dirigida por Yesim Ustaoglu, obtuvo la Concha de Oro a la mejor película y la Concha de Plata a la mejor actriz en el Festival de Cine de San Sebastián 2008.

 

CASO 2

Filed under: VANESSA CARRETERO MARTIN — ROSA @ 7:35 pm

Información de identificación:
Se trata de una mujer de 80 años de edad, la cual convive junto con su hijo en el piso de ésta. La usuaria tiene siete hijos en total, de los cuales seis están independizados y con cargas familiares y el varón que convive con ella, al parecer tiene problemas de alcohol.
La usuaria percibe una pensión no contributiva y es con esta prestación con la que se mantienen tanto ella como el hijo que vive con ella.
En cuanto al domicilio, podemos decir que es un piso con ascensor; consta de tres habitaciones, cocina, salón y baño sin adaptar. En él, se observa grandes dificultades como la ausencia de agua caliente, calefacción y unas buenas condiciones de limpieza.
En cuanto a la salud de la usuaria, podemos decir que es muy buena, apenas acude al médico ya que no tiene ningún tipo de dolencia ni tampoco un tratamiento médico; su estado de salud a su edad es excepcional.

El problema:
El problema que nos encontramos en este caso, es el de una mujer con posibles problemas de alcohol que no reconoce, ya que en la única entrevista que se ha realizado con ella, venía con mal aspecto y por su dialogo y olor se podía observar que había estado bebiendo minutos antes de entrar.
Las hijas de la usuaria refieren que la cliente pasa mucho tiempo en la calle consumiendo alcohol y tiene muy descuidada su casa y aspecto. En algún caso ha referido que quizá sufra el síndrome de Diógenes, ya que acumula muchos objetos que son innecesarios.
Este problema aumenta cuando nos enteramos, por sus hijos, que sufre abusos tanto físicos como psicológicos, por parte del hijo que convive con ella en el domicilio. Según refieren los hermanos, este maltrato lleva produciéndose durante años, ya que el hijo depende de forma económica de su madre, y cuando éste no tiene dinero, coacciona a su madre para así conseguir dinero para poder conseguir.
El resto de los hijos, también tiene diferentes dificultades, todos ellos se han independizado y por ello, en el momento actual, y debido a su trabajo y las largas horas que pasan en ellos no pueden hacerse cargo de su madre.

Valoración:
En este caso, es innegable saber que no podemos obligar a nadie a acudir a sesiones de desintoxicación, por lo tanto esta intervención va a resultar muy difícil.
Al no aceptar ni el problema de alcoholismo ni tampoco el de maltrato, debemos tener cuidado con nuestro discurso, ya que en algún momento podría sentirse atacada y dejar de venir a seguimiento.

Intervención:
La intervención que realizaríamos con la cliente sería sobre todo el de información, ya que en este momento no se puede obligar a nadie a hacer algo que no quiera hacer, por lo que se la informará en un primer momento sobre los problemas y consecuencias que conlleva el consumo de alcohol, para que así tome conciencia y conozca todas las alternativas posibles a su situación-problema.
Por otro lado, resultaría interesante informarle sobre las situaciones de violencia doméstica, qué consecuencias psicológicas tienen y diferentes dispositivos que ayudan a las personas con esta problemática.
En cuanto a sus malos hábitos, podríamos informarla a cerca de una alimentación saludable, hábitos de higiene tanto personales como del domicilio y consecuencias de este problema en su salud tanto física como psicológica.
Por último, sería interesante tratar el posible síndrome de Diógenes con ayuda del psicólogo del centro.

Recomendación para este caso: http://www.bago.com/BagoArg/Biblio/geriatweb194.htm
TITULO : Trastornos por el Consumo de Alcohol en Personas Mayores. Redefinición de un Problema Antiguo en Personas Añosas
AUTOR : O’Connell H, Chin A, Cunningham C, Lawlor B
TITULO ORIGINAL : [Alcohol Use Disorders in Elderly People. Redefining an Age Old Problem in Old Age]

 

CASO 1

Filed under: VANESSA CARRETERO MARTIN — ROSA @ 7:31 pm

1. Presentación del caso:
Mujer de 86 años, la cual reside en su domicilio sola desde hace aproximadamente veinte años, debido al fallecimiento de su marido. Tiene tres hijas, las cuales tienen diferentes cargas familiares, ya que han hecho su vida. En la actualidad viven en la misma Comunidad Autónoma, pero no residen cerca de la usuaria.
En relación al tema económico, podemos decir que la usuaria está percibiendo una pensión no muy alta, la cual recibe por el fallecimiento de su marido, y con ella hace frente a todos sus gastos de forma autónoma.
En relación al tema familiar, la usuaria tiene muy buena relación con sus familiares, pero debido a la situación actual de crisis no pueden apoyarla como les gustaría.
El domicilio se encuentra situado en una pequeña urbanización en la que antes de llegar a su portal, nos encontramos multitud de escaleras. La usuaria viven en un tercero sin ascensor y esto hace que no realice muchas actividades fuera del domicilio. En cuanto al domicilio, está compuesto de dos habitaciones, un baño adaptado (plato de ducha, asiento en el mismo y un asidero), cocina y salón.
2. Situación problema:
El problema que podemos observar en ella, es que debido a la avanzada edad, no puede desempeñar sus actividades básicas de la vida cotidiana por sí misma; y por tanto necesita apoyo para desempeñarla alguna de ellas.
Otro de los problemas que quedan patentes, es el de que ella verbaliza su sentimiento de soledad y por tanto este es el punto más importante a tratar. Debido a su edad y a que su estado de salud no es bueno, resulta muy difícil que pueda relacionarse con su grupo de pares o por el contrario pueda realizar diferentes actividades. Se relaciona con algunas de sus vecinas de toda la vida, las cuales la ayudan, pero ellas también tienen diferentes cargas, por lo que no pueden estar todo el tiempo ayudándola
La usuaria tiene diferentes limitaciones físicas como es reuma y ambas rodillas muy desgastadas, por tanto resulta difícil que de forma autónoma pueda desempeñar una vida lo mas autónoma posible.
3. Valoración del conflicto:
El conflicto que encontramos en esta mujer de avanzada edad, es el de una mujer que no acepta su nueva situación de dependencia y por tanto, esto, puede hacer que si no se trabaja con ella este cambio de etapa sea posible que desemboque en un aislamiento y por tanto se incrementen los diversos problemas y dolencias que tiene en la actualidad.
4. Posibles actuaciones:
Las posibles actuaciones que se podrían realizar serían:
– Información sobre los diferentes recursos que dispone en el barrio y recursos que puede solicitar en los Servicios Sociales de su distrito.
– Seguimiento en el domicilio, debido a su problema de movilidad, para tratar los diferentes temas que la puedan preocupar, siendo un seguimiento aproximadamente quincenal.
– Solicitar la Ley de Dependencia, para que se la reconozca dicho problema y así poder acceder a recursos específicos para los mayores.
– Solicitar la tele-asistencia, ya que en la actualidad no dispone de este servicio.

Recomendación para este caso:
http://www.imsersomayores.csic.es/documentos/documentos/iglesias-soledad-01.pdf“Girimunho. Imaginando la vida”

Girimunho cuenta la historia de Bastu, una mujer 81 años de edad que vive en un pueblo del interior de Brasil, y que después de la muerte de su marido trata de encontrar su nueva vida. Partiendo de una ciudad real y su gente, la película explora su universo rico e imaginario, poético y mágico para hablar sobre las relaciones humanas, que apunta a la coexistencia de tradiciones y la vida contemporánea, la realidad y el sueño, la vida y la muerte, disolviendo los límites entre estos conceptos.

 

ANÁLISIS DEL CASO DE MARÍA Y VICENTE

Filed under: CRISTINA HERNANDO SERNA — ROSA @ 6:53 pm

CRISTINA HERNANDO SERNA

Buenas tardes chicas, este caso lo he sacado de otra asignatura que tuve, y me pareció bastante interesante, sobre todo las preguntas a las que había que contestar. ¡A ver que os parece!

DESCRIPCIÓN DEL CASO
Situación nº 1
María tiene 50 años y padece esclerosis múltiple. Recibe la visita de su hermana Rosa, a la que no ha visto desde hace meses.
Vicente, el marido, decide que podría ser agradable salir a cenar para celebrar la llegada de Rosa. Reserva mesa en un buen restaurante de la ciudad. María, que no ha tenido opción a opinar, no se atreve a decir que se siente cansada. En el momento de salir, su agotamiento y unos dolores en las caderas hacen que baje la escalera de la casa con dificultad. Vicente la regaña para que apresure el paso. No para de refunfuñar: «¡Podrías hacer un esfuerzo! ¡Vamos a llegar tarde!»
Rosa, que mide hasta qué punto ha empeorado el estado de su hermana desde su última visita, no puede impedirse intervenir: «Pero bueno, ¿Es que no ves que no está haciendo comedia? »

Situación nº 2
Vicente es un hombre muy organizado. Para ganar tiempo y evitar que María tenga que desplazarse del cuarto de baño al vestidor, cada noche saca del armario la ropa que se pondrá María al día siguiente.
Rosa, que sabe lo coqueta que es María y cómo le gustaba siempre elegir sus prendas, se sorprende al ver la ropa colocada encima de la silla del cuarto de baño. Le hace preguntas a su hermana y comprueba que ésta no tiene posibilidad de elección pero que no se atreve a protestar porque no quiere perturbar a Vicente: «Represento una carga tan importante, tardo tanto en hacer cualquier cosa, que qué más da. Si eso le permite ganar tiempo…
Tiene tanto que hacer desde que no puedo asumir ninguna tarea doméstica… De todos modos, me ponga lo que me ponga ya no me mira como a una mujer sino como a una enferma a la que cuida como a una niña». (Llantos).
Rosa, entristecida por la pérdida de autoestima de su hermana, se enfada con Vicente: «¡Aunque María tenga dificultades para vestirse, no tienes porqué impedirle que elija su ropa! ¡Es importante que reserves tiempo para eso! ¡El polvo puede esperar!».
Vicente, que procura hacer las cosas bien y que considera ingenioso ese sistema, se queda atónito frente a la mala fe de Rosa. Desde luego, ella no se da cuenta de lo difícil que está la situación: «¡Tú no eres la que se tiene que hacer cargo de todo, día a día! ¡No puedo más! ¡Tengo que hacerlo todo en esta casa, además de mi trabajo fuera! ¡Ya no me queda tiempo para nada más!» Vicente, visiblemente enojado, se va dando un portazo.
(Adaptación de un caso, de la Guía sobre cuidados a personas con dependencia. Autor: J. Lluis Conde Sala. Universidad de Barcelona.)

CUESTIONES:

1) ¿Se respeta la autonomía de María? ¿Por qué?
Mi opinión es que no se respeta la autonomía de la usuaria, ya que, aunque tenga algunos problemas de salud, se debe siempre preservar los derechos y tareas que puede seguir haciendo una persona dependiente, más si esta persona desea seguir realizando estas tareas, y de cara a que la persona dependiente pueda seguir sintiéndose dueña de sí misma y autónoma, aún con las dificultades propias de su dependencia.

2) ¿Qué repercusión tiene eso sobre María?
La repercusión que tiene esto sobre María es que ella se siente una carga para su marido, y, en consecuencia, vive intentando “no molestar” a Vicente, y haciendo todo lo que le dice sin rechistar, porque se siente culpable de ser una carga para él y de no poder ayudarle en las tareas domésticas. Además, ha perdido su autoestima y, por reflejo de la actitud de Vicente, se ve como una enferma, no como una mujer.

3) ¿Cómo analizaría usted las reacciones y las actitudes de Vicente?
Pienso que Vicente está superado por la situación, sobrecargado por el gran trabajo que exige llevar la casa y el cuidado de su mujer, además de su trabajo fuera de casa, no está acostumbrado a tener tanta carga sobre él, y no sabe cómo puede organizarse para llevar todo de la mejor manera posible. Por otra parte, pienso que no empatiza con los sentimientos de su mujer, no comprende que ella se siente inútil, y que su actitud está aumentando estos sentimientos. Además, ya la ve como una persona enferma, que no puede hacerse cargo de nada, y esto ha provocado que haya asumido todas las responsabilidades (incluso la de elegir la ropa que va a llevar su mujer), sin dejar espacio para que María pueda desarrollar las tareas que todavía le es posible hacer.

4) ¿Qué papel puede desempeñar la hermana de María?
Rosa, la hermana de María, puede desempeñar un papel importante, si está dispuesta a implicarse en la situación. Sería bueno que Rosa, que comprende los sentimientos y la personalidad de su hermana, ayudara a Vicente a entender cómo se siente María, y actuara de mediadora para pactar entre los tres la repartición de las tareas, cómo pueden organizarlas de manera que ni María se sienta inútil, ni Vicente se sienta estresado o agobiado por la tardanza.

5) Identifique lo que cada uno de los protagonistas de este caso entiende por «ayuda».
– MARIA: entiende como ayuda que su marido tenga que realizar todas las tareas de la casa, de lo que hasta ese momento se encargaba ella, y que tenga que ayudarla en algunas tareas de su vida cotidiana, como a vestirse…
– VICENTE: entiende como ayuda el asumir todas las tareas de la casa y del cuidado de su mujer, cosa que es bastante trabajo. Al ser una persona muy organizada, entiende que la mejor manera de hacer las cosas es la más rápida y la más práctica.
– ROSA: se percibe que entiende como una ayuda más importante la atención a los sentimientos de su hermana, más que la atención a la casa, ya que esta es importante, pero considera que importa más que María se encuentre bien consigo misma y pueda seguir realizando las tareas que le sean posible, lo que es también muy importante.

6) ¿Qué le aconsejaría usted a Vicente?
Le aconsejaría que se preocupara más de los sentimientos de su mujer, se relajara un poco con las tareas de la casa, y que pidiera algún tipo de ayuda, ya fuera familiar o institucional, de cara a la disminución de su carga, y a que pueda estar más tranquilo y pactar con su mujer cómo se realizarán las tareas, de cara a que ambos puedan vivir sintiéndose más a gusto en la nueva situación en la que se encuentran.

7) ¿Qué le aconsejaría usted a Rosa?
Que intentara hablar con Vicente, tranquila y sin reprocharle nada, intentando empatizar con los sentimientos de su cuñado, y comprendiendo sus “agobios”. Tiene que entender también que Vicente se está esforzando mucho porque todo esté bien, que lo está haciendo de la mejor manera que puede, y que esto representa también un gran amor hacia su mujer. Aun así, debe intentar ayudar a Vicente a comprender a María, y actuar como mediadora de ambos para pactar la mejor manera de organizarse.

8) ¿Qué le aconsejaría usted a María?
Le aconsejaría que pusiera de manifiesto cómo se siente ella, que desea seguir siendo dueña de su vida, realizando las tareas que pueda, y que exponga su malestar con esta situación.

9) ¿Se puede ser dependiente y autónomo? Sí / No. Explica la respuesta.
Pienso que sí, que se puede ser dependiente y autónomo, ya que para esto existen grados de dependencia. Son grados complementarios, ya que, cuanta más dependencia padezca un usuario, menor autonomía, y viceversa. Así, hay muchos usuarios dependientes que pueden seguir realizando tareas cotidianas, en mayor o menor grado, según su grado de dependencia.

10) ¿La percepción de diferentes personas puede enriquecer el cuidado de la persona dependiente?
Mi opinión es que sí, ya que cada persona percibe cosas diferentes de otras personas, y puede aportar diferentes opiniones, más al ver el caso desde “fuera”, como Rosa, en este caso, ya que está alejada del día a día de la pareja, y por esto puede ver las actuaciones y sentimientos positivos y negativos de cada uno.

Pienso que en este caso juegan los principios de la Expresión intencionada de sentimientos (yo, como trabajadora social, intentaría que ambos cónyuges presentaran tanto sus sentimientos negativos como positivos, estimulándolos y alentándolos, para que ambos puedan comprender la situación del otro), el principio de individualización (ya que debemos comprender y valorar las cualidades de cada persona), y el de autodeterminación (ya que se debe aceptar la solución con la que se sienta cómodo el matrimonio, pudiendo dar opciones).
Teneis algo que aportar a mis contestaciones?? Veis algo que yo no he visto?? GRACIAS!!!
CRISTINA HERNANDO SERNA

 

CASO 1: MARIA Y LUIS

Filed under: CRISTINA HERNANDO SERNA — ROSA @ 5:22 pm

CRISTINA HERNANDO SERNA

El caso se conoce a través de su derivación al SAD en 1997. María es una persona de 59 años, que vive con su marido, Luis, de 66 años. Tienen dos hijas, que están independizadas desde hace años.
María actualmente está valorada como Gran Dependiente por la Comunidad de Madrid, debido a un ictus cerebral que sufrió hace 16 años. Tiene inmovilizada la parte derecha de su cuerpo, y no puede permanecer en bipedestación, por lo que permanece en silla de ruedas. Además, tiene practicada una traqueotomía, lo que le provoca gran dificultad a la hora de alimentarse y vocalizar. Ha sufrido un gran aumento de peso en los últimos años, lo que dificulta aún más su autonomía.
Debido a todos estos problemas, María lleva más de dos años sin salir de su vivienda, por su excesivo peso y la dificultad de introducir la silla de ruedas dentro del ascensor. Por esto, la usuaria no hace otra vida que estar en la cama y ver la televisión, y expresa su malestar a la hora de comer y comunicarse.
Por su parte, Luis sufre una enfermedad degenerativa de los huesos, tiene una prótesis en la cadera, y necesita para deambular un andador. Tiene artrosis en las manos (la derecha completamente inutilizada), sufrió un ictus isquémico y lleva sondaje vesical.
Además, está diagnosticado de síndrome depresivo, que, según él, es debido a la sobrecarga que ha producido ser el principal cuidador de María desde hace años. Se detecta también un problema de dependencia con el alcohol, que manifiestan tanto su esposa como las auxiliares de ayuda a domicilio, pero que él mismo niega. Se han detectado en varias ocasiones descuidos en el cuidado de María, y se observa un gran deterioro en la salud de ambos, y en la conciencia de responsabilidad de Luis para con las tareas de la casa.
Respecto a sus hijas, una de ellas marchó a otra provincia y sólo mantiene contacto telefónico en ocasiones esporádicas; la otra, Belén, solo está dispuesta a asumir obligaciones puntuales.

VALORACION DIAGNOSTICA
La usuaria tiene problemas de salud de carácter permanente, derivados del derrame cerebral y la traqueotomía (dificultad de deglución y comunicación), por lo que necesita cuidados continuados. Esto produce una sobrecarga familiar que, debido a la escasa relación con las hijas, recae totalmente sobre su marido.
Esta sobrecarga, añadida al dolor por la pérdida ambigua, han provocado la aparición del síndrome depresivo en Luis, y en consecuencia, la aparición de los problemas de dependencia del alcohol, no diagnosticados debido a la negación por su parte.
Luis ha sufrido un grave deterioro en su salud, lo que provoca mayores problemas para el cuidado de María y del domicilio.
Se observan las siguientes fortalezas y debilidades:
– FORTALEZAS: gran capacidad de superación de María. En Luis se aprecia el amor que siente hacia su mujer, el buen talante con el que enfrenta las dificultades y también su capacidad de superación.
– DEBILIDADES: falta de críticas de María hacia su marido. En Luis se aprecia la negación del problema del alcohol, el pensamiento de que todos están en su contra y que se escuda en el problema de su mujer.
Se desconocen las causas de la escasa relación entre el matrimonio y las hijas, pero a consecuencia de estas relaciones, Luis lleva todo el peso del cuidado de su mujer.
Por esto, si no se interviene, la salud de María y Luis irá empeorando y producirá gran aislamiento social y unas condiciones de vida cada vez peores para ambos.

PLANIFICACIÓN DE LA INTERVENCIÓN
Durante los años que se lleva prestando el servicio, se han fijado objetivos conjuntos entre la trabajadora social de referencia y la coordinación del SAD: la disminución del peso de María y profundización de la relación con Luis.
Además, se proponen las siguientes actuaciones de intervención:
– Reunión con toda la familia para clarificar los problemas de relación, hechos pasados, visión de los miembros, y trabajar en la inclusión de las hijas en el cuidado de sus padres y viceversa.
– Objetivos a corto/medio plazo con toda la familia y el SAD para la disminución del peso de María y a que se conforme una pauta de alimentación sana en el matrimonio. En el caso de María, estos objetivos se evaluarán en función de la pérdida de peso de esta para que pueda salir a la calle.
– Búsqueda de un recurso de “Respiro familiar” para reducir la sobrecarga de Luis en el cuidado de su mujer.
– Estimulación para acudir ambos a un Centro de Día, para llevar un control de los hábitos diarios de la pareja y estimular las relaciones con otras personas de su edad y las actividades de ocio y tiempo libre.
En las últimas semanas, se avisó al SAD de que Luis estaba ingresado en el hospital municipal, debido a un nuevo ictus y a la detección de una anomalía en su cabeza. Por esto, nos presentamos en el dilema de qué hacer con María, ya que su marido no estará capacitado para cuidarla en bastante tiempo (según los médicos de referencia), y las horas concedidas de SAD no son suficientes para la atención diaria y continua de la usuaria, más con la reducción de horas que se prevé en la Ley de Dependencia.
Por otra parte, los dos cónyuges demuestran su deseo de querer permanecer juntos, y se niegan al traslado de María a una residencia de emergencia.
Debido al principio de autodeterminación, no podemos obligar a María a acudir a una residencia, si no es su deseo, ni el de Luis.
Aun así, debido al principio de beneficencia, tampoco podemos dejar que María viva sola en el domicilio, en el tiempo que permanezca su marido ingresado; ni que viva el matrimonio solo, ya que, cuando Luis sea dado de alta en el hospital, aún no se encontrará en condiciones de ocuparse plenamente de su mujer y de las tareas cotidianas (como comidas, ordenación de la ropa…). Bien es verdad que muchas de estas tareas son realizadas por las auxiliares de ayuda a domicilio (limpieza fuerte del hogar, levantar y acostar a María, el aseo personal de la misma…), pero se considera que no serán las suficientes para que la usuaria pueda estar atendida durante todo el día, y, con Luis convaleciente, las tareas se multiplicarán.
Por esto, la trabajadora social de zona y la coordinadora de ayuda a domicilio propondrán al matrimonio dos opciones:
– Solicitar un aumento urgente del servicio, aunque sea a través del SAD municipal (ya que, de momento, se permite compaginar el SAD municipal con el prestado por Ley de Dependencia), a la espera de observar qué ocurre con el diagnóstico de Luis, si volverá a casa pronto, y en las condiciones que lo hará.
– Se propondrá un nuevo recurso que se ha encontrado: “Viviendas con servicios”, en las cuales los usuarios pueden convivir juntos, en una de estas viviendas, con total independencia, seguridad e intimidad, donde pueden contratar diferentes tipos de servicios según las necesidades de cada usuario: servicios domésticos, hoteleros y asistenciales. Así, ambos podrían convivir juntos en la vivienda, estando totalmente atendidos durante las 24 horas del día, sin cargas domésticas, de alimentación, y con total vigilancia sanitaria para ambos, ya que, con el tiempo, y dado su estado de salud, serán necesarios cuidados médicos cada vez mayores. Además, en estas viviendas existen multitud de actividades lúdicas y de ocio para personas mayores y dependientes, lo que puede ser beneficioso para que el matrimonio interactúe con otras personas de su edad, y aumente las actividades de ocio, lo que sería beneficioso tanto para María como para Luis. También sería beneficioso el que se llevara un control de la dieta de ambos, de cara a una alimentación saludable, que sería conveniente para el matrimonio.
Se les presentarán ambas opciones, la primera con carácter de medida de emergencia, y, ante la posible negativa a la segunda opción, o a la espera de la tramitación del recurso, se realizará un seguimiento exhaustivo del caso y visitas continuadas a ambos cónyuges, de forma que se pueda ir haciendo ver a los usuarios las ventajas de trasladarse a las viviendas con servicios, respetando siempre su última decisión, y buscando nuevos recursos si hubiera una total negación al traslado por su parte.

CRISTINA HERNANDO SERNA

 

La crisis: ¿Se puede sobrevivir con 20 euros al mes? junio 2, 2013

Filed under: MARTA — ROSA @ 5:54 pm

Hola Buenas tardes :

Me ha parecido muy interesante la entrada de mi compañera Laura porque ha continuado una entrada que yo hize. Buscando, he encontrado una noticia publicada el 16/05/2013 que va sobre el tema que ha introducido Laura sobre la crisis que esta afectando duramente a la Ley de dependencia. 

La noticia es la siguiente:

“El Plan Nacional de Reformas 2013 prevé ahorrar 1.108 millones de euros en el sistema de ayuda a las personas dependientes.

Según el Principio de Normalidad, las personas dependientes deberían tener apoyos para poder llevar una vida relativamente autónoma. Además, la Ley de Dependencia está configurada como un derecho. La gente con deficiencias o minusvalías necesita recursos con precios elevados para poder llevar una vida digna, tales como sillas de ruedas, prótesis y atención logopédica o psicológica. Eso se suma al hecho de que necesitan estar acompañados la mayor parte del tiempo, por lo que sus familias no pueden trabajar o han de pagar a una persona que se encargue de esta tarea.

Debería tenerse en cuenta que las familias con necesidades especiales han de hacer frente, además de a los gastos habituales, a los gastos que conlleva una persona dependiente. Por ello resulta inconcebible que las medidas de ahorro ante la crisis se apliquen a las personas más vulnerables de nuestra sociedad. 

. A base de reformas restrictivas se recortan, según la argumentación oficial, 958 millones, y otros 150, por la vía de la «simplificación en el proceso de valoraciones», lo que traducido significa revisar grados para rebajar los pagos. Por esa misma vía dice esperar el Gobierno otro recorte en el 2014 por valor de 168 millones más.

MÁS COPAGO / Pero no son las únicas noticias inquietantes para los beneficiarios de la ley de la dependencia, porque otro anuncio del Gobierno es que prevé un aumento del copago de un 5%, con el fin, contabiliza, de reunir 339 millones de euros este año. Pero para reunir esta cantidad, los que aportan copago no tendrían que pagar un 5% más, sino que deberían pasar de pagar el 10% al 15%, es decir, que el aumento del copago sería del 50%. De cumplirse todo esto, las comunidades autonómas se verán más asfixiadas de lo que ya están por esta cuestión: en teoría, el Estado debería aportar el 50% del gasto público de la dependencia, pero en el 2012 solo puso el 21%.”

Con esta noticia confirmamos que la crisis afecta duramente a los más desprotegidos , y en este caso a las personas dependientes. Si en mi anterior entrada, afirmé que tardan mínimo 9 años en asignar la dependencia a una persona, ahora sabemos que con los recortes y gracias al copago por ser dependiente, algunas personas llegan a cobrar 20 euros al mes. ¿ Es normal que esto esté ocurriendo? Reitero la pregunta de mi compañera Laura : ¿Se puede sobrevivir con 20 eurs al mes? Si la persona está en una residencia vale, todavía se puede vivir pero y si no?? A mi esta situacion sinceramente me preocupa mucho y yo no sé a donde va a llegar esta situacion… 

 

 

Ley de Dependencia mayo 21, 2013

Filed under: LAURA — ROSA @ 8:32 am

En una publicación anterior, Marta hablaba de la Ley de Dependencia, de su ineficacia a la hora de ser tramitada, de llegar tarde a los usuarios…

El pasado mes de abril, el programa de Cuatro, Callejeros, emitió un reportaje sobre personas dependientes.  Aquí os dejo el enlace:  http://www.cuatro.com/callejeros/Callejeros-Dependientes_2_1594455232.html

En él, José Manuel Ramírez (Presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales) comenta que la Ley de Dependencia se aprobó en el 2006 para ofrecer una prestación o servicio a los usuarios, siendo estos financiados por las Comunidades Autónomas y por el Estado.

Pero nos encontramos ante el problema de los recortes. El Gobierno de Rajoy ha reducido 285 millones de euros de la partida destinada a ofrecer estos servicios.

En este reportaje nos encontramos con diferentes casos que han sufrido estos recortes. Vamos a ver algunos de ellos:

Carmen tiene 61 años, y padece esclerosis múltiple desde los 27. Tiene atrofia muscular y solo puede mover la cabeza.  Vive con una mujer de Bulgaria, siendo esta su cuidadora.  Esta afirma que no sabe muy bien cómo tiene que atenderla en algunas ocasiones.

Carmen tiene el grado máximo de dependencia. Solicitó la ayuda hace 5 años, pero hasta el año pasado no se la aprobaron. Comenzó recibiendo una prestación de 490 euros al mes. Actualmente tan solo ingresa 20 euros mensuales.

 

Dolores padece la enfermedad de Carcot-Marie-Tooth, al igual que su hija. Es una enfermedad degenerativa que atrofia los músculos. Vive sola, ya que su marido se encuentra en una residencia con una fase avanzada de Alzheimer. Por las mañanas van a su casa su sobrino y su hija para ayudarla a levantarse y asearla, y así poder ir a ver a su marido.

Dolores tiene un Grado 2, Nivel 2 de dependencia. Comenzó cobrando 163 euros. Más tarde se la redujeron a 143. Y actualmente recibe una prestación de 70 euros al mes.

 

Y así podemos contar otros casos que se encuentran en la misma situación. ¿Puede una persona costearse los servicios necesarios (medicinas, rehabilitación, residencias…) con 20 euros al mes? ¿Es necesario esperar tanto tiempo para recibir esta ayuda? Quizás llegue demasiado tarde.

 

Laura Guerrero

 

El señor X mayo 19, 2013

Filed under: ROSA — ROSA @ 9:23 am
  1. Información de identificación
  • Institución social

Centro de Baja Exigencia

  • Nombre (no se revelará el del cliente)

Señor X

  • Edad

70 años.

  • EC

Soltero.

  • Situación laboral

Percibe una pensión no contributiva de jubilación desde el 2008.

  • Derivación (quién, cómo y para qué)

Samur Social, a través de solicitud de plaza de emergencia en el Centro de Baja Exigencia . El motivo, es que debido a la edad, y a su dependencia al consumo de alcohol, y los problemas físicos y psíquicos que esta situación ha generado, se valora conveniente facilitar plaza al en el citado centro, para valorar posteriormente, desde central del Samur Social otras alternativas de intervención.

  •  Toda aquella información de identificación que requiera la institución

Centro de Baja exigencia de personas sin hogar, requiere estos informes para completar la información obtenida del usuario en cuestión:

  • Informe social del centro de acogida de San.
  • Historia clínica.
  • Informe tipo del Samur Social que es el que deriva (usuario, problema planteado, valoración técnica).
  1. Presentación de problema(s)/situación y antecedentes relevantes para la institución y para el caso. Además se indicará a) la visión del estudiante de la persona en situación y b) del cliente.

Se debe incluir la información relevante de la literatura que nos aporten explicaciones sobre el problema(s)/situación. Hombre de 70 años de edad con dependencia al consumo de alcohol, y los problemas físicos y psíquicos que esta situación ha generado. Ha estado gran parte de su vida institucionalizado lo cual le ha derivado en una gran dependencia hacia las instituciones sociales, en este caso se ha cronificado en la red de personas sin hogar. a)      Visión del estudiante: Debido a la actitud paternalista que se ha llevado a cabo con este usuario en el tiempo que llevo realizando las prácticas, he podido comprobar que su cronicidad ha ido en aumento tanto en el nivel de alcoholemia como en la perdida de habilidades sociales en cuanto aumenta su embriaguez. b)      Visión del cliente: Esta persona es consciente de su problema cuando está sobrio pero en cuanto comienza a beber pierde las habilidades sociales y entra en un bucle en el cual pide sus pertenencias, se orina encima y se vuelve agresivo verbalmente y dice sentirse como en una cárcel. En un primer momento se ha trabajado con él en el hecho de que pernocte en el recurso. No se han contemplado otro tipo de actuaciones salvo “engañar” diciéndole que iba a volver al recurso del que procedía (Centro de Acogida San), ya que de la residencia de mayores, donde estuvo un tiempo, se escapaba y produjo baja voluntaria. También se ha trabajado con él, el uso de la sala de reducción de daño (sala dentro del centro, en la cual se puede beber, pero solo lo acordado mediante contrato, con técnico del centro (trabajador/a social, educador/a social, o enfermera); pero sólo bebía aquí cuando le apetecía. El método que se está utilizando en la actualidad para intentar reducir el grado de alcoholemia de esta persona, es el método conductista, que se detalla en el punto E, de esta actividad.

  1. Información apropiada que ayude a clarificar/explicar el problema(s)/situación identificado.

Se deberá usar información de la literatura que ayude a explicar/analizar la afectación/contribución del cliente a los problemas/situación identificados. Situación familiar: Usuario que proviene de núcleo familiar desestructurado, caracterizado por la ausencia de su infancia, de figuras parentales; Es fruto de una relación no matrimonial, no existiendo reconocimiento legal por su padre biológico. Las dificultades de su madre en la asunción de las funciones de cuidad y crianza, motivaron su ingreso en el centro de acogida San, a la edad de 4 años. En 1982 durante una de las estancias del señor X, este coincide con su madre, lo que favoreció el restablecimiento de la relación materno filial, interrumpida durante su infancia, adolescencia y gran parte de su edad adulta. Durante 5 años y hasta el fallecimiento de su madre en 1998, el señor X convivió con ella en un piso de protección oficial, pero sus limitaciones para el desarrollo de una vida autónoma, propiciaron su retorno al Centro de San en 2002. Del núcleo familiar de origen y siempre según información transmitida por el usuario en sucesivas entrevistas, se conoce que su madre contrajo matrimonio años después de su nacimiento; Dicha relación se caracterizó, por una situación continuada de violencia de género. Es probable que fruto del matrimonio nacieran varios hijos, por lo que el señor X, tiene varios hermanos y hermanas con los que apenas ha mantenido relación a lo largo de su vida, y de los que los datos, que ha facilitado los profesionales del centro, son imprecisos y, por tanto, de difícil comprobación. Durante la intervención que se ha llevado con él, y siempre a petición suya se ha intentado establecer contacto con otros miembros de su familia extensa (primos; sobrinos, etc). Situación Formativo-Laboral: Nivel de estudios terminados: Acabó su proceso de escolarización en 1959, a la edad de 16 años; Dicho proceso, que tuvo lugar en diversos procesos en régimen de internado, finalizó con su incorporación al ejército, específicamente, en el cuerpo de la legión. Su etapa dentro del ejército se prorrogo hasta 1968, concluyendo su formación militar a la edad de 25 años. El itinerario de inserción socio laboral se ha caracterizado por la precariedad, ocupando empleos de escasa cualificación profesional, dentro del sector servicio, en la rama de hostelería (camarero). En 1975 se interrumpe su proceso de integración laboral, no teniéndose conocimiento desde entonces, de que haya ejercido actividad laboral dentro del mercado normalizado de trabajo. Dentro del proceso de intervención iniciado en su anterior centro no contemplaron objetivos orientados hacia la búsqueda activa de empleo ya que el usuario no manifestó interés por lo laboral. Situación económica: Perceptor de Pensión no Contributiva de Jubilación desde 2008 (357.70 €). Con anterioridad fue beneficiario de la prestación económica de la Renta Mínima de Inserción, cuyo seguimiento se realizó, a través del centro de atención social primaria del distrito de Carabanchel hasta que se empadronó en el anterior centro de personas sin hogar. Situación Sanitaria: Alcohólico crónico, ha iniciado tratamiento para su adicción en diversos dispositivos pertenecientes tanto a la red de salud mental como a las de adicciones. En 1984, según consta en su expediente social, se realizó un intento para su ingreso en la Unidad de Desintoxicación Alcohólica del antiguo Hospital Provincial, del cual fue rechazado. En el periodo comprendido entre 2002-2003, mantuvo adherencia al tratamiento psiquiátrico en el servicio de salud mental perteneciente al distrito de Moncloa, el cual abandonó. Durante el 2004, y como consecuencia de su incorporación al proyecto socioeducativo de su centro anterior, se logró su incorporación al CAP de Latina, donde inició un proceso de rehabilitación que propició su ingreso en febrero de 2007, a un recurso de apoyo al tratamiento (Comunidad Terapéutica), pero su escasa motivación al cambio, imposibilito su estancia en dicho recurso y, por tanto, la continuidad del proceso, regresando de nuevo al Centro de San el 9 de marzo de ese año. Si bien en momentos anteriores de la intervención, el señor X ha tenido capacidad para mantener largos periodos de abstinencia, durante los últimos dos años en el Centro de San y los dos siguientes en centros de personas sin hogar los profesionales que atendemos a este usuario, desde diferentes ámbitos (socio sanitario, ocupacional, educativo, asistencial, psicológico) han observado en él un incremento en la pauta del uso del alcohol, lo que ha evidenciado sus dificultades para el autocontrol, precisando de una intervención orientada, cada vez más, tanto a la contención institucional, como a la puesta en marcha de apoyos de carácter existencial. Esta situación de consumo activo, unido a su edad, ha repercutido en su estado de salud general, cada vez más deteriorado; Así en esta etapa de la intervención, se han incrementado sus ingresos hospitalarios, causados, principalmente, por caídas sufridas en la calle, como consecuencia de la ingesta de alcohol. Es habitual su acceso al centro con evidentes síntomas de consumo, por lo que cada vez se hace más necesario, y siempre como medida de protección (prevención de atragantamientos) evitar, en aquellos momentos en los que se observa que la ingesta de alcohol es elevada, que no haga uso del servicio de comedor del centro, lo que incide en su correcta alimentación y, por tanto, en su salud. Situación Social: El Señor X mantuvo su primer contacto institucional, del que no ha quedado constancia en el actual soporte informático del Centro de San, en  1947, a los cuatro años de edad, cuando es traído por su madre, al no poder asumir sola las funciones de cuidado y crianza del menor; desde entonces y hasta que alcanzó los 16 años de edad (1959) permaneció institucionalizado en régimen de internado en diversos colegios, en los que completó su proceso de escolarización. Esta situación finalizó con su incorporación al Ejército, en el Cuerpo de la Legión Española, de la que se licenció en 1968 a la edad de 25 años. El período comprendido entre 1968-1975, es único de su vida , del que se tiene  en  constancia de su   incorporación al mercado normalizado de trabajo. Así, durante  esta etapa  obtuvo medios económicos  provenientes del ejercicio de su actividad laboral, como camarero, lo que le permitió el desarrollo de una vida autónoma. A partir ese año, 1975, su itinerario de inserción laboral se interrumpe definitivamente, motivado , en gran media por su dependencia alcohólica, la cuál se fue agravando progresivamente, impregnando todas las esferas de su vida, con la consiguiente repercusión sobre su salud ,cada vez más deteriorada. Durante la segunda mitad de la  década de los años 70 y siempre  según información transmitida por el usuario, en entrevistas mantenidas con diversos profesionales del Centro de San,  permaneció privado de libertad por la comisión de delitos contra la propiedad (participó como miembro de una banda organizada , en diversos atracos a entidades bancarias, si bien no ha podido ser contrastado). En 1982  se produce el  primer contacto institucional  del señor X en vida adulta; Desde entonces y hasta 1993 , aunque si bien tuvo sucesivas entradas y salidas, se consiguió su estabilización en el Centro de San, siendo cada vez más prolongadas sus estancias en el mismo, coincidiendo  en una de ellas con su madre , lo que propició la recuperación se la relación materno-filial. La concesión en 1993  a la madre del Señor X  de una Vivienda de Protección Oficial de Titularidad de la Comunidad de Madrid ,en régimen de alquiler, favoreció la desvinculación institucional de ambos, iniciándose así una convivencia que termina en 1998 con el fallecimiento de ésta ( en el expediente social del Centro de San apenas se recoge información escrita de la estancia del señor X en el  período comprendido entre 1982-93). Durante cuatro años más continuó residiendo en la vivienda  pero su dependencia alcohólica, para la que  no realizaba   tratamiento, junto con sus carencias afectivas; insuficiencia de recursos económicos y  la ausencia de soportes familiares y sociales evidenciaron sus dificultades para la continuidad de una vida alternativa a la institucionalización, siendo necesario su retorno  al Centro de San. En el período comprendido entre  1998-2002 el señor X, no pudo asumir las responsabilidades del mantenimiento de la vivienda (pago  del alquiler; realización de tareas domésticas),permitiendo que fuera ocupada por un grupo familiar de etnia gitana, que finalmente le expulsa , quedando en situación de calle. En Junio de 2002 retoma el contacto institucional, manteniendo, desde entonces , su vinculación con el Centro de San, la cuál sólo se ha visto interrumpida en momentos puntuales de la intervención. En Diciembre de 2003 fue derivado a Residencia de Mayores, la cuál abandonó un mes después debido a sus dificultades de adaptación al dispositivo; en 2007 y  en el marco de la intervención seguida con él a través del  CAD (Centro de Atención a Drogodependiente) de Latina, se incorporó a  Comunidad Terapéutica, no finalizando con éxito el programa ,permaneciendo desde entonces de forma estable en la Institución. Para facilitar el  acompañamiento  social del señor X en el Centro de San, en 2004 se valoró su derivación al Proyecto Socioeducativo  del Centro de San; Así, durante una parte del proceso de  intervención seguido con el usuario, éste ha contado con la figura de un Educador Social que ha realizado tareas de apoyo en diferentes áreas: Económica (organización y administración de sus ingresos económicos…);  Sanitaria ( apoyo en el seguimiento de su  salud; acompañamiento a recursos de tratamiento para  su adicción; motivación para la reducción del consumo…) y Ocupacional (adecuada utilización de tiempo de ocio). Como consecuencia de la involución que se ha observado en su situación , la cuál se ha agravado en los dos últimos años, se consideró más adecuado  modificar los objetivos de trabajo con el usuario, dotando a la intervención de un contenido  orientando  cada vez más a la reducción del daño ; la contención institucional y la baja exigencia  . Esto se ha evidenciado, en el marco  la intervención, en la asignación,  dentro del Proyecto Socioeducativo de la figura de un Monitor en  sustitución  de la del   Educador; Así el señor X cuenta con el apoyo de éste en tareas con un mayor contenido asistencial y centradas, principalmente,  en el desarrollo de las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria para las que el señor X no cuenta con autonomía suficiente para  realizarlas por si solo (supervisión de la práctica diaria de la higiene; organización de entorno ; administración económica; recordatorio y acompañamiento a citas con otros profesionales; realización , con su consentimiento, de compras cotidianas, como tabaco, para evitar su salida del centro…) Durante los dos últimos años, se ha reducido tanto su nivel de participación en  actividades  intra y  extra institucionales, como  la frecuencia con al que asiste a entrevistas con los profesionales  de referencia del centro, siendo la atención  sanitaria la que  está teniendo un mayor peso en el proceso de   intervención. Debido a todo lo anterior, se organizó un traslado al Centro de Baja Exigencia , haciéndose efectivo este, el 6 de agosto de 2012 y pasando a plaza normalizada el 10 del mismo mes. El principal objetivo de trabajo en el momento del proceso en el que el señor X se encuentra,  se orienta principalmente a  la contención institucional, ya que la única motivación del usuario para salir del centro es la ingesta de alcohol, por ello se acordó con él la  limitación de   salidas  , siendo en la actualidad vinculado a un contrato para facilitar habilidades de autocontrol, ya que anteriormente la falta de autocontrol genera dificultades para garantizar su permanencia en el centro, siendo  habitual verle por las inmediaciones del mismo junto  con  otros usuarios, también en situación de consumo activo . Cada vez es más necesaria su atención en la calle por los Servicios de Emergencia , principalmente,  SAMUR PC. Mi reflexión acerca del problema/situación es la siguiente: Debido al trato recibido a lo largo de toda su vida, el señor X ha tenido un trato muy paternalista, asistencial, no se han fortalecido sus habilidades sociales a tiempo, y no se ha podido desvincular del circuito del personal sin hogar de una manera efectiva. Si se hubieran utilizado modelos éticos como el de Damian Salcedo o el de Francisco, J. Bermejo en los cuales no solo se valora, el problema en si sino las posibles soluciones y las respuestas a estas por parte del usuario y hacen que este se involucre en las mismas. Creo que se hubiera conseguido un resultado distinto. En cuanto al modelo de trabajo social en los últimos cuatro años, ha sido de tipo conductista y por tanto en cuanto se pierde el refuerzo tanto positivo como negativo, el sujeto, en este caso el señor X pierde el objetivo de la intervención y vuelve a la situación anterior.

  1. Valoración diagnóstica.

Debe ser clarificado quién tiene qué problema/situación y qué lo ha causado(s) y el potencial de cambio en relación a la persona, el problema/situación y el medio. Se deberá indicar las fortalezas y debilidades del cliente. La valoración diagnóstica debe evidenciar la integración del conocimiento obtenido de la literatura y de la práctica realizada. Usuario de 70 años en el que la ausencia , desde su infancia, de un núcleo de convivencia estable, unido a la carencia de habilidades personales y sociales que le permitan el desarrollo de una vida autónoma, ha dado lugar a una trayectoria  de   dependencia institucional de larga evolución. Todo ello agravado por su alcoholismo crónico y sus dificultades para el control de la abstinencia, lo que está repercutiendo en su estado de salud, hace que se encuentre en un proceso consolidado de exclusión social. Fortalezas y debilidades del cliente: Fortalezas: Reconocimiento de su problema de alcoholismo y petición de ayuda. En estado sobrio es una persona educada, colaboradora, se compromete y reconoce lo anteriormente citado. Debilidades: En cuanto está inactivo o no tiene un profesional detrás se refugia en el alcohol y una vez que ha consumido entra en un bucle del que es muy difícil salir además de sufrir repetidas caídas y ser agresivo verbalmente. El alcoholismo ya se ha reconocido como una enfermedad por la OMS, el señor X debido a esta patología ha sufrido numerosos traumatismos craneoencefálicos y es probable que sufra incontinencia urinaria debido a este motivo. Es probable, que debido a esta cronicidad etílica esté empezando a sufrir demencias del tipo manía persecutorias y otras y pueda derivar en un síndrome de Korsakov.

  1. Planificación de la intervención.

Objetivos del trabajador social y del cliente a corto y largo plazo. Intervenciones para conseguir los objetivos y evaluación de las intervenciones: PROCESO DE  INTERVENCION DESARROLLADO  CENTRO DE BAJA EXIGENCIA Dentro del proceso de  intervención seguido con el señor X se han propuesto los siguientes objetivos de trabajo:

  1. Facilitar el acceso a recursos económicos reglados: Preceptor de Pensión No Contributiva de Jubilación.
  2. Tramitar documentación Administrativa Básica: DNI , Tarjeta Sanitaria de Pensionista, y empadronamiento.
  3. Apoyar  el seguimiento médico su salud: Dentro de las actuaciones desarrolladas para el logro de este objetivo  se encuentra tanto la supervisión que realiza el Equipo Sanitario del Centro de Baja Exigencia, como el recordatorio y acompañamiento por profesionales del Centro a recursos sanitarios de referencia(Centros de Atención Primaria y de Especialidades y Hospital de Zona).
  4. Fomentar la reducción del consumo de alcohol: Si bien se han conseguido  largos períodos de abstinencia  en diferentes momentos de la intervención, en la actualidad, y como consecuencia de  las dificultades de autocontrol , mantiene una pauta activa de consumo lo que está  repercutiendo en otras esferas de su vida, evidenciándose  en un progresivo deterioro de su salud .Como apoyo a la reducción de la ingesta, en el contexto de la  intervención se tomó como medida, consensuada con  el usuario, la limitación de salidas del Centro la cuál incumple de forma reiterada , siendo difícil la contención institucional.
  5. Favorecer su incorporación y adherencia a dispositivos de tratamiento para su adicción: Como ya se ha indicado ha sido usuario del CAD de Latina así como del Servicio de Salud Mental de referencia, pero su falta de motivación al cambio ha propiciado el  abandono del tratamiento.
  6. Trabajar la motivación hacia la continuidad de tratamiento psicológico: el señor X, valora  positivamente  el apoyo que el Centro le ofrece, si bien,  la frecuencia con la que  asiste a entrevistas  de seguimiento  con su profesional de referencia es irregular.
  7. Promover una ocupación adecuada del Ocio y Tiempo Libre:  Para la consecución  de este objetivo, se favoreció su  incorporación  al Programa de Terapia Ocupacional y de Educación Social, lo que permitió su derivación a recursos externos; así acudió tanto a la Escuela de Adultos, como a los Talleres Ocupacionales . Su situación de consumo activo no hizo  viable la permanencia en dichos recursos.
  8. Potenciar el desarrollo de relaciones sociales en contextos de mayor normalización: Dentro de las actuaciones contempladas para el logro de este objetivo, como se ha indicado , se favoreció su derivación a recursos de carácter  ocupacional , que abandonó con posterioridad. Actualmente la red de apoyo informal de señor X, se centra en su  relación  con otros usuarios de Centro de Baja Exigencia, siendo su nexo de unión la consumo  de alcohol.
  9. Favorecer su incorporación a alternativas de alojamiento pertenecientes  a otras redes de protección : Su edad, mayor de 65 años, ha posibilitado  la tramitación, iniciada en 2008, de su solicitud de plaza en Residencia  de Mayores de la Comunidad de Madrid. Tiene reconocida la situación de dependencia desde Junio de 2010 en Grado II Nivel 1  .Se encuentra en lista de espera para la adjudicación de plaza desde Junio de 2010, habiéndosele reconocido en el PIA la  necesidad de atención residencial. Los profesionales que atendemos a este usuario, por el momento del proceso en el que se encuentra, no valoramos adecuada su incorporación a corto  plazo a este tipo de recurso, dirigido tanto  a la población general  como  a la utilización normalizada  de la Red de Mayores, al no poder prestar la atención especializada que el señor X continua  precisando(contención institucional; apoyo en actividades instrumentales de la vida diaria, como  administración económica, acompañamiento en sus salidas fuera del  recurso para prevenir  ingesta de alcohol; flexibilidad en la utilización  del recursos para evitar la  pérdida de la plaza…).

  En la actualidad, se ha firmado el siguiente contrato, a petición del usuario, para dejar el consumo de alcohol. Y como reflexión de múltiples entrevistas, con distintos profesionales del centro, para que pueda permacer en el mismo. – Cada día se le entregará al usuario 14  vales que podrá canjear por medio vaso de vino blanco en la sala de consumo. Se recogerán los vales no utilizados al finalizar el día para saber cuánto ha consumido. – Se mezclará cada vaso de vino con aquarius de naranja. El usuario llevará a cabo diferentes tareas durante el día con ayuda del equipo: – Ejercicios fotocopiables que hará en la sala de consumo. Solo podrá utilizar la sala de consumo para realizar los ejercicios durante una semana, después tendrá que realizarlos en el hall. – Preparación de los cubiertos para la comida. – Destrucción de papel con la máquina destinada a ello. – Comenzará a asistir al gimnasio a realizar actividades motrices. – Acudirá a unas sesiones de talleres para probar. – Los fines de semana bajará al ropero para mantener el orden del mismo. Si incumpliera la mediada de no salir del centro se le  reducirá a la mitad la asignación económica del día. Si saliera del centro, un profesional irá a buscarle. En caso de no salir del centro, realizar las actividades y presentar un correcto comportamiento se le reforzará con 5 cigarros si se le acaba el tabaco. Si el caso está cerrado, deberá incluirse información sobre los resultados, cómo se han evaluado los resultados y cualquier seguimiento realizado. Si el caso está abierto, señala el plan para evaluarlo se presentará el plan para evaluarlo. El estudiante debe estar preparado para defender sus conclusiones y acciones. Esta situación, presentación de contenido y profesional,  es una forma de que la clase entera aprenda y ayuda a estimular el pensamiento en relación al caso. La nota se basará en la minuciosidad de la exposición, integración de la literatura y la claridad y organización el estilo de presentación (uso de lenguaje profesional, tono, proyección de voz, contacto visual,…). Me parece una intervención tardía y a destiempo , no se si se conseguirán objetivos, llegados a este momento, ya que la cronicidad de la situación de este usuario es muy larga en el tiempo. Por otro lado, creo que sino se intenta nada, tampoco se va a conseguir nada, y si  la forma de conseguir algo, es a través del conductismo, aunque no soy muy forofa del mismo, creo que es una forma de intervenir, que aunque sea a corto plazo, puede dar algún tipo de resultado; eso sí, siempre que se mantenga en el tiempo, ya que en cuanto se pierden los refuerzos, el usuario, vuelve a su conducta anterior. Rosa

 

Llamada telefónica mayo 18, 2013

Filed under: ROSA — ROSA @ 12:41 pm
1.- Presenta un dilema ético.
Solicitud de llamada de teléfono a un familiar, que no sabe nada del usuario  desde hace muchos años.

El usuario es una persona de 70 años, que ha sufrido un ICTUS cerebral, y que tiene dañada la memoria a largo plazo. Dice recordar, que hace una semana que ha hablado con su familia, cuando lleva más de 10 años, sin establecer contacto con la misma. Este usuario no está incapacitado judicialmente, y el resto de sus funciones cerebrales funcionan correctamente.

 

2.-Dilemas éticos en conflicto.
  • El principio de confidencialidad. Este principio es importante, ya que la familia no puede estar de acuerdo con que el usuario, se ponga en contacto con ellos.
  • El principio de autonomía y de autodeterminación. Estos dos principios entran en conflicto con el anterior, debido a que el usuario, tiene derecho a ejercitar sus derechos y libertad en sus acciones, así como, a tomar una decisión sin influencia de factores externos.

 

3.- Señala el proceso de resolución/gestión.

Resolución:

Desde los distintos puntos de vista, se ha evaluado el conflicto en el que se podría entrar si el usuario llama directamente a su familiar. Por lo que, se ha decidido que sea el trabajador social quien realice la llamada previamente concienciando al usuario de que puede ser rechazado por su familia. Se ha valorado la Ley de Protección de Datos y el derecho o violabilidad que el familiar puede tener y que puede ser vulnerado por el hecho de mantener su identidad en secreto.

Gestión:

Se ha realizado la llamada a través del trabajador social al familiar en cuestión, se le ha puesto en antecedentes del caso y este ha accedido a hablar con el usuario solicitante.

 4.- Notas y comentarios.

En otro caso de similares características, en otro centro de cercanía al centro, esto no se realizó de este modo y se le facilitó al usuario el teléfono del familiar, lo cual conllevó una posterior intervención, de este dado, que los familiares no querían tener contacto con el usuario y rogaron expresamente que esto se respetara.

Si se hubieran utilizado el modelo bioético de Levy o el modelo de principio de autonomía de Lowenberg y Dolgoff y de Frederic G. Reamer en los cuales no solo se tiene en cuenta la visión del usuario y del trabajador social, sino de todas las personas implicadas en el mismo, así como las identidades que entraran en conflicto y las posibles consecuencias, esto se hubiese realizado de otra manera.

Rosa

 

Dilema en el hospital

Filed under: ROSA — ROSA @ 12:00 pm

EXPOSICIÓN DEL CASO

En la unidad de cuidados paliativos del hospital , ingresó hace un mes y medio un paciente de 53 años, llamado Javier , diagnosticado de VIH, Hepatitis, EPOC, etc. Este paciente es soltero, sin hijos y vive solo en un piso de su propiedad y en buenas condiciones de habitabilidad. Así mismo, percibe una pensión bastante alta y por lo que no tiene problemas económicos. Mantiene una buena relación con todos sus hermanos, que son 5 en total, quienes le visitan constantemente al hospital, aunque tiene problemas con algunos debido a la decisión de Javier, pese a las recomendaciones médicas y de sus allegados de irse a su casa hasta que se ponga peor y vuelva al hospital, ya que mantiene que es consciente de que le queda poco tiempo de vida y de que quiere disfrutar de ella lo mejor posible.
Javier solicita una entrevista con la trabajadora social con el fin de que le ayude a irse a su casa, en las mejores condiciones posibles y para que medie con su familia, con el fin de que no se interpongan en su decisión.

DILEMA

Dejamos que Javier se marche a su casa a pesar de que su estado de salud no le va a permitir estar en buenas condiciones, o le convencemos de que no debe marcharse, y se lo impedimos con una hospitalización involuntaria, ya que él, al ser consciente, puede tomar sus propias decisiones y puede pedir el alta voluntaria.

PROCESO DE RESOLUCIÓN/ GESTIÓN SEGÚN EL MODELO DE J.BERMEJO

Primera parte:

Narración de los hechos: En la unidad de cuidados paliativos del hospital, ingresó hace un mes y medio un paciente de 53 años, llamado Javier , diagnosticado de VIH, Hepatitis, EPOC, etc. Este paciente es soltero, sin hijos y vive solo en un piso de su propiedad y en buenas condiciones de habitabilidad. Así mismo, percibe una pensión bastante alta y por lo que no tiene problemas económicos. Mantiene una buena relación con todos sus hermanos, que son 5 en total, quienes le visitan constantemente al hospital, aunque tiene problemas con algunos debido a la decisión de Javier, pese a las recomendaciones médicas y de sus allegados de irse a su casa hasta que se ponga peor y vuelva al hospital, ya que mantiene que es consciente de que le queda poco tiempo de vida y de que quiere disfrutar de ella lo mejor posible.
Identificar los datos relevantes del caso: Que la vida de Javier es limitada y quiere vivir lo que le queda en su casa, que sus hermanos no quieren debido a su delicado estado de salud y el médico tampoco le da el visto bueno a su decisión.
Identificar la naturaleza del problema ético: Dejamos que Javier se marche a su casa a pesar de que su estado de salud no le va a permitir estar en buenas condiciones, respetando su derecho a la autodeterminación, ya que tiene capacidad de decisión porque está consciente, o por el contrario le convencemos de que no debe marcharse, y se lo impedimos con una hospitalización involuntaria.
Identificar a los afectados por el problema y los motivos de su acción: los principales afectados son sus hermanos, que quieren lo mejor para Javier y tienen miedo de que vaya a su casa por si le pasa algo y está solo.
Generar alternativas posibles:
– Intervenir directamente: actuar como mediadora con su familia y permitir que se vaya a su casa pero con una persona interna, ya que no tiene problemas económicos, e instalarle en su domicilio teleasistencia, así como informar al equipo médico de su centro de salud para que en el momento en el que se ponga peor lo trasladen de nuevo al hospital.

– No intervenir.

– No intervenir directamente: empeorar la situación.

Considerar las dificultades de la puesta en práctica de tales alternativas:
– Si se interviene directamente: Que sus hermanos no estén de acuerdo y se produzca un conflicto con Javier.

– Si no se interviene: no se cumplan los derechos fundamentales de la persona, ni el código deontológico del trabajo social.

– Si no se interviene directamente: conflicto con el paciente.

Segunda parte:

Valoración ética y toma de decisiones: se intervendrá directamente con el paciente y con su familia.
ü Sistema de referencia moral: que el paciente determina como quiere vivir su vida de manera que se respete su derecho a la autodeterminación.

ü Principios morales:

Corrección subjetiva: que no está en condiciones de irse a su casa debido a su estado de salud, aunque tiene derecho a elegir lo que quiere hacer.
Corrección objetiva: lo principal es el bienestar del paciente y este depende de si se puede ir a casa o no.
Jerarquización prima facie: se prioriza el derecho del paciente a la autonomía y autodeterminación, ya que es un derecho fundamental de la persona.
Consecuencias morales:
ü Consecuencias subjetivas:

Satisfacción personal ya que estoy haciendo que se cumpla el derecho a la autodeterminación del paciente y conseguir así su bienestar.
Se produzca un conflicto familiar agravado por mi decisión.
ü Consecuencias objetivas:

Que mejore la relación familiar al comprender lo que lleva al paciente a tener esa petición.
Que el paciente fallezca en su domicilio sin los cuidados necesarios y sin la protección de su familia.
La toma de decisión moral:
Decisión final es respetar el derecho de la autodeterminación y ayudarle como mediadora con su familia así como facilitarle los medios técnicos, y de personal necesarios para cuando decida irse a su domicilio que lo haga en las mejores condiciones posibles.

Rosa

 

Caso maltrato mayo 17, 2013

Filed under: LAURA — ROSA @ 12:33 pm

Al ver el siguiente caso, me acordé de las veces que hemos hablado en clase de un dilema ético. ¿Qué hacemos ante una situación de maltrato o ante o un posible maltrato?

 

Elena, de 62 años, acude a un centro de salud mental derivada por su médico de atención primaria, que le diagnostica depresión. Elena ya había recibido tratamiento con antidepresivos y ansiolíticos tres meses antes, pero no se habían observado mejorías significativas.

Elena trabajaba como auxiliar administrativo. Lleva casada con Alfonso (profesor de Literatura jubilado) desde los 25 años y tienen un hijo de 36. Ella es la mayor de dos hermanas.

En la consulta del médico, Elena describe de manera inespecífica  sus síntomas, diciendo que se encuentra cansada, triste y con malestar en varias partes de su cuerpo, y no sabe decir desde cuando se siente así. Sin embargo, anteriormente, era una persona alegre, sociable.

En la exploración se observan sentimientos de vacío, desesperanza, ideas de muerte ocasionalmente, insomnio, etc.

En la entrevista con el trabajador social, se describe además un consumo de alcohol desde hace unos cuatro años y periodos largos en los que jugaba al bingo diariamente en los últimos dos años.

Más adelante, se descubre que además de todos los problemas mencionados anteriormente, tiene insatisfacción y frustración en el matrimonio con su marido, ya que desde el principio de la convivencia ha sufrido humillaciones, insultos y amenazas. Y hasta en cuatro ocasiones la ha agredido físicamente (aunque la última vez fue hace cuatro años). Ella ha pensado varias veces en separarse pero tiene miedo de las consecuencias que pueda haber, y además ella se sentiría culpable por no haber sabido cuidar de su matrimonio. También añade que llevan muchos años juntos, que no sabe estar sola y la preocupa el qué dirán.

 

Aquí nos encontramos ante Elena. Una mujer maltratada, aunque hace cuatro años que la agredió por última vez, confiesa que sufre humillaciones, insultos y amenazas. Ella quiere separarse de Alfonso, pero no se anima a dar el paso, simplemente por lo que pueda pasar a su alrededor.

Además, hay que incluir los problemas de juego y alcohol. ¿Ha llegado a esta situación por la relación con su marido?

También tendríamos que ver la relación que mantiene con su hermana y su hijo, el apoyo que recibe ante esta situación (suponiendo que sean conscientes de esta).

¿Qué tendría que hace el trabajador social? ¿Aconsejarla que se separe y le denuncie? ¿Respetar su decisión?

En este caso Elena se ha planteado separarse, quizá necesita tener a alguien a su lado en quien confiar y que se sienta apoyada y respaldada.

 

Laura Guerrero

 

EL TRABAJO SOCIAL  Y LA EXTERNALIZACIÓN DE LOS mayo 16, 2013

Filed under: BELÉN,Uncategorized — ROSA @ 10:09 pm

EL TRABAJO SOCIAL  Y LA EXTERNALIZACIÓN DE LOS SERVICIOS DE AYUDA A LA DEPENDENCIA.

 

El informe del caso es el siguiente:

 

Gregorio:

Hombre de 69 años, soltero, vivía solo pero en la actualidad vive en el mismo domicilio junto a él  una sobrina  y el hijo menor de ésta.

Anteriormente, el usuario no mantenía ningún tipo de contacto con sus familiares, pero por motivos económicos y porque la casa pertenecía  a sus padres ésta, ha decidido ocupar la casa propiedad de su padre y del usuario.

 

El usuario tiene problemas de movilidad  ya que, tiene artrosis en las rodillas y padece la enfermedad del Parkinson, esto le imposibilita la realización de muchas de las actividades básicas de la vida diaria.

Siempre ha tenido como red de apoyo principal a las vecinas, que se ocupan de sus cuidados y de algunas tareas.

 

A mi llegada al domicilio este me comenta que la relación que mantiene con la sobrina y con el hijo de ésta es distante y tensa. La sobrina no aporta ningún tipo de ingreso económico para el mantenimiento de la casa y tampoco  presta ayuda y cuidados a su tío.

 

El usuario se encuentra en espera de ser valorado por los profesionales de dependencia, para la prestación del SAD (Servicio de Ayuda a Domicilio).

Gregorio fue derivado a UCALSA (Servicio de Comida a Domicilio) de forma urgente tras haber salido del hospital por haber sufrido un accidente, en las escaleras del portal que dan acceso al domicilio.

 

El usuario tiene de renta media per cápita  693€, pero la pensión que percibe mensualmente es de 600€.

 

El baremo establecido en el pliego de condiciones por el Ayuntamiento de Madrid para las aportaciones de los usuarios según la RMPC por el servicio prestado por UCALSA  es:

 

Hasta 257,56………………………  0.59

Desde 257.57 hasta 283.38…………0.88

Desde 283.39 hasta 325.88…………1.29

Desde 325.89 hasta 374.73…………1.82

Desde 374.74 hasta 439.39………….2.53

Desde 439.40 hasta 512.32………….3.41

Desde 512.33 hasta 599.93………….4.52

Desde 599.94  en adelante…………   5.64

 

Según este baremo la aportación que debe hacer Gregorio por la prestación del servicio es de 5.64.  Como recibe comida los siete días de la semana, el coste total  por el servicio es de 170€.

 

A mi llegada al domicilio,  el usuario me comenta que le resulta imposible hacer frente a este gasto mensual, ya que, solo le damos el menú de la comida pero que la cena y el desayuno debe costeárselo él y que debido a la actual situación, le resulta económicamente imposible, pero que a la vez no puede prescindir del servicio debido a que el no está capacitado para hacerse la comida y que tampoco, tiene a nadie que le pueda prepara la comida diariamente.

 

El dilema ético que se me plante ante este caso como trabajadora social es el siguiente.

 

La empresa UCALSA ofrece contratos privados a los clientes por un coste inferior al que se le ofrecen a los usuarios que acceden al servicio de forma pública, es decir, a través de los Servicios Sociales del distrito al que pertenezca el usuario. El coste del menú diario de forma privado es de 4€.

Ante la situación económica de Gregorio se me plantea como solución ofrecerle el servicio de forma privada, pero esto no es posible ya que, el Ayuntamiento de Madrid ha otorgado la gestión y la prestación de este servicio a UCALSA con el requisito de ofrecer este servicio única y exclusivamente a los usuarios que sean derivados desde los Servicios Sociales.

Respecto a la lealtad del trabajador social frente a la institución de la que forma parte, me resulta ambigua ya que, no se si es UCALSA o el Ayuntamiento de Madrid, que es el que solicita el servicio siendo este, el principal y el supuesto único cliente de la empresa.

Las dos opciones que se me plantean son las siguientes:

 

– Ofrezco el servicio de forma privada al usuario, con el objetivo de que pueda costearse el servicio y así ser cubierta esta necesidad.

 

– No se lo ofrezco debido a que, si el  Ayuntamiento de Madrid se entera de que UCALSA está ofreciendo el servicio para  su propio beneficio, la empresa de la que yo formo parte sería multada y ya no podría ofertar el servicio de forma privada.

 

Otras cuestiones que se me plantean respecto a este situación son:

 

 ¿Es ético el comportamiento de la empresa?

 

¿Es adecuado  el coste establecido según la RMPC del usuario sin llegar a tener en cuenta la situación real del usuario?

 

¿La externalización es ética, rentable  y positiva para el mantenimiento de los servicios públicos?

 

 

 

 

Caso Francisco mayo 14, 2013

Filed under: Laura García — ROSA @ 10:12 am

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Francisco de 66 años de edad ingresa en la residencia por emergencia social procedente del Hospital xhy.

Francisco se ha dedicado toda la vida al negocio de la zapatería que cerró cuando se jubiló. En el aspecto sociofamiliar tiene dos hermanas en el extranjero, de las cuales no sabe nada, un hermano y su cuñada que estos dos últimos son quien le acompaña el día del ingreso en nuestro centro. Se muestran colaboradores en la entrevista y están preocupados por la situación de Francisco.

El usuario vivía en su casa solo, su familia le iba a visitar esporádicamente. La vida de Francisco era muy monótona, se levantaba se iba al bar hasta que perdía la consciencia, en diferentes ocasiones dormía en la calle por no saber llegar a casa y en otras ocasiones dormía en el calabozo por haber sido encontrado en situaciones de embriaguez y escándalo por la policía.

Llega a nuestro centro  con una demencia por alcoholismo, en silla de ruedas tras una operación de cadera por la que estuvo ingresado en el Hospital de procedencia durante dos meses, motivo de una borrachera, la cual le llevó a caerse y a romperse la cadera y unas cuantas costillas. Desde el mismo Hospital inician los trámites de una residencia por emergencia e inician también una incapacitación para Francisco.

El usuario padece diabetes, deshidratación, dismetría en los miembros inferiores, la cual le obliga a llevar un zapato de alza de unos 30 cm, demencia por alcoholismo, es fumador activo y tiene problemas de respiración.

Los objetivos que se plantea la residencia son:

–          Control de la diabetes, a través de la ingesta de medicación y control de comidas

–          Mejorar la hidratación

–          Favorecer el relanzamiento de la demencia a través de ejercicios de cognición y memoria

–          Rehabilitación motora

–          Reducción o cese del ejercicio de fumar para mejorar sus problemas de respiración

El día del ingreso la familia nos cuenta que tiene tendencia al vagabundeo y a escaparse ya que con el alza del zapato se maneja muy bien y una vez que se haya recuperado de la cadera podría escaparse, por ello el Hospital inició los trámites de incapacitación para conseguir un internamiento involuntario para el usuario.

Cuando se realiza el ingreso del nuevo usuario, mi tutora me comenta que escriba al equipo multiprofesional de la residencia de la situación de escapismo del usuario, que solo se le podrá dar el alza para que la fisioterapeuta trabaje con él.

  1. Se plantea un dilema ético:

 

–          Darle el alza del zapato

–          No darle el alza del zapato

 

 

  1. Identificar los principios  éticos en conflicto

 

Los principios éticos en conflicto en este caso son, el principio de autodeterminación del individuo, el usuario puede  tomar las decisiones que él crea oportunas y nuestros tenemos que respetar esas decisiones, pero también, nosotros podemos estimular y activar la capacidad potencial de los individuos para dirigirse a sí mismos y mejorar su situación.

 

Frente al principio de bienestar del individuo.

 

  1.  Identificar los individuos, grupos y organizaciones afectadas por la decisión ética:

– Francisco

– Trabajadora social

– Equipo multiprofesional

– Familia

4. Posibles  Soluciones y consecuencias

– Si decido darle el alza y respetar el principio de autodeterminación, el usuario podría salir del centro, se podría perder ya que no se conoce el barrio, se podría emborrachar ya que con la medicación que toma para su demencia con un simple sorbo de alcohol podría tener muchas consecuencias, podría caerse y volver al Hospital y nosotros tendríamos un problema con la familia ya que no han firmado la solicitud de salida del centro al usuario.

– Si decido seguir con el principio de bienestar, a mi juicio, el usuario estaría mejor sin el alza, así me cubro las espaldas de que no se escape, de que no se pierda, de que no consuma alcohol pero realmente no consigo del todo el bienestar del usuario ya que si analizamos realmente la palabra bienestar es la mejora en todos los aspectos y le estoy privando de su recuperación al andar, estoy retrasando la autonomía del residente y conseguiría empeorar la calidad de vida del usuario, ya que si no entrena el volver a andar se podría quedar postrado en la silla de ruedas por no ejercitar sus piernas.

5. Consultar con otros colegas y expertos.

Consultaría con el equipo multiprofesional del centro para valorar la solución al problema de darle o no el alza para que pueda caminar.

Podría conocer las consecuencias de no darle el alza, desde otras perspectivas no sociales como las médicas, físicas y psicológicas, los resultados negativos a futuro que podrían aparecer en el residente.

 6. Tomar la decisión y documentar el proceso seguido

La decisión que tomaría es de darle el alza para que poco a poco entrene su caminar, y así en un futuro consiga volver a andar como anteriormente o sino de la mejor forma posible. Realizaría entrevistas con Francisco para que él entienda realmente el motivo por el cual tiene que permanecer en la residencia, ya que allí le controlan la diabetes, le dan de comer, mejoran su calidad de vida haciendo tanto ejercicios físicos como a nivel de cognición y memoria, le atienden a la perfección, le mantienen aseado, le distraen con actividades lúdicas, culturales, no tiene que realizar comidas o hacerse la cama…

 

Laura García

 

Autoridad y práctica profesional

Filed under: Laura García — ROSA @ 10:07 am

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El otro día hablando sobre la autoridad y el poder del trabajador social en clase, empecé a pensar y darle vueltas a la cabeza sobre el tema.

Llegué a la conclusión de que un trabajador social en el campo de envejecimiento y dependencia es claro el futuro profesional que nos espera, podríamos trabajar en un centro de servicios sociales para tramitar la Ley De Dependencia y derivar a recursos al usuario, estos recursos para el cliente serían: teleasistencia, centro de día o residencia dependiendo del grado y nivel de dependencia del usuario.

Al haber realizado las prácticas en una residencia de Mayores quería compartir con vosotros y vosotras los objetivos del centro, las funciones del trabajador social en estas instituciones y los recursos que podríamos llevar a cabo en un futuro si decidimos trabajar con este colectivo.

  1. Objetivos y misión

“Bienestar del anciano y su familia”

 Objetivos dirigidos a la persona mayor

– Facilitar la adaptación e integración en el medio residencial ofreciéndole apoyo psicosocial y la atención sociosanitaria que por su situación requiera.

– Recuperar y/o mantener la mayor autonomía posible, evitando la sobreprotección en los cuidados y potenciando sus capacidades de desarrollo personal: psíquicas, físicas y sociales.

– Desarrollar su autoestima, estado de ánimo y habilidad social, mediante la participación en actividades adecuadas.

– Promover su integración social, facilitándole el acceso y participación en el contexto social comunitario.

Objetivos dirigidos a la familia

– Facilitar la implicación de la familia, como cuidador natural, en la atención al residente con medidas de mantenimiento y refuerzo del apoyo familiar

– Fomentar la cooperación de los familiares, como grupo de intereses comunes, desarrollando cauces efectivos de participación en el centro.

Objetivos dirigidos al personal de la residencia

– proporcionar mediante la formación continua, conocimientos, habilidades y actitudes que garanticen una eficaz y eficiente atención de calidad.

– Favorecer la satisfacción laboral con la mejora de la organización de la actividad profesional y el desarrollo del trabajo en equipo en un buen clima social.

 Objetivos dirigidos al ambiente residencial

– Lograr un entorno físico estimulante, seguro y confortable que favorezca la autonomía y bienestar de la persona mayor.

 

– Organizar la dinámica del centro en un ambiente social de participación y fluidas relaciones, establecidas desde la garantía y fomento de los derechos personales y privilegios sociales.

Objetivos dirigidos a la comunidad

– Impulsar la apertura e integración comunitaria de la residencia mediante la coordinación con los diversos recursos del contexto social.

– Prestar apoyo a la persona mayor y familia cuidadora potenciando y diversificando servicios y modalidades asistenciales alternativas de mantenimiento en el medio habitual

– Promover y organizar la colaboración del voluntariado social en la residencia

 

  1. Funciones del Trabajador social

 

–          Planificar y organizar el Trabajo Social del centro mediante una programación de objetivos adecuada y una racionalización del trabajo.

–          Colaborar y realizar estudios de investigación de aspectos sociales relativos a los beneficiarios, para así poder efectuar la valoración personal, familiar y social que rodee al residente.

–          Realizar los Informes Sociales del residente y actualizarlos cada vez que sea necesario.

–          Controlar que todos los residentes cobren la pensión correctamente. Administrar, con la supervisión de la Dirección, las pensiones de los residentes que así lo requieran, y/o tengan soporte familiar y/o que la familia no se haga cargo.

–          Comunicación formal de ingresos a los otros servicios del centro y a las entidades y/o organismos que sea necesario.

–          Elaboración y tramitación de Declaraciones Juradas.

–          Gestionar cambios de pensiones, renovaciones de D.N.I, empadronamientos en el nuevo domicilio, y todas aquellas gestiones necesarias para garantizar sus derechos.

–          Asesorar y orientar al residente y a sus familias en todo aquello que soliciten

–          Coordinación con otras entidades en todo aquello que represente los intereses de los residentes: Ayuntamientos, Bienestar Social, Sanidad, Centros Sóciosanitarios, hospitales, entidades privadas, etc.

–          Entrevistar al nuevo residente y a la familia con el fin de preparar el ingreso en la residencia y realizar la valoración inicial al ingreso.

–          Fomentar la integración y participación de los residentes en la vida del centro y, a la vez, evitar que se produzca un alejamiento con el entorno y la familia.

–          Controlar que todos los residentes participen de los servicios que ofrece el centro: podología, peluquería, etc.

–          Realizar, conjuntamente con el resto del equipo, el Plan de Atención Personalizada interdisciplinario de los residentes. Hacer el seguimiento mensual del estado del residente, como también realizar el seguimiento anual del Plan.

–         Fomentar el mantenimiento de las funciones del residente. Establecer, conjuntamente con el equipo, el Plan de Actividades Individuales y/o grupales para el mantenimiento y promoción de las capacidades funcionales.

–          Actualizar datos personales y familiares de los residentes.

–          Procurar que exista un nivel de higiene personal adecuado del residente.

–          Realizar el acompañamiento en el proceso de la muerte de los residentes y familiares, dando el soporte adecuado en cada caso. En caso de defunción de un residente, contactar con los familiares y iniciar todos los trámites burocráticos para proceder a su traslado.

–          Realizar la acogida al ingreso del nuevo residente, siendo así la persona de referencia para el familiar y residente.

–          Coordinar las actividades de ocio. Realizar, coordinándose con la terapeuta ocupacional, la evaluación trimestral de las actividades y el Programa Anual de Actividades del centro.

–          Promover las relaciones con la familia y con la comunidad. Planificar y organizar conjuntamente con la Dirección, una adecuada distribución de horarios de visitas a los residentes, favoreciendo la promoción de actividades conjuntas de los residentes con las familias tanto individual como colectivamente, y definir un Programa de Voluntariado como función de soporte a los residentes y acción complementaria a la acción familiar.

–          Hacer el seguimiento y, si es el caso, realizar las visitas necesarias a aquellos residentes ingresados en centros hospitalarios, dando soporte a la familia.

–          Formar parte del equipo interdisciplinar o multidisciplinar, representando la atención psico-social del residente y la familia en todos sus aspectos.

–          Recopilar la Documentación de Atención al residente, la historia clínica y los registros de ámbitos diferentes al Trabajo Social, para poder tener toda la información sobre el estado del residente y su evolución, para planificar las diversas actividades y evaluar la atención que se le proporciona.

–          Realización de los protocolos relacionados con sus funciones.

–          Definir, conjuntamente con la Dirección, un sistema de gestión de las sugerencias y de las reclamaciones, y posteriormente realizar las actuaciones necesarias para mejorar la calidad del centro.

–          Fomentar la personalización y intimidad del residente en el centro.

–          Velar por el cumplimiento de los derechos de los residentes conjuntamente con el resto del equipo.

–          Realizar la historia social y la ficha social del residente.

–          Realizar los trámites para  traslados y derivaciones a otro centro.

–          Confirmar las citas médicas de los usuarios, llamar a la familia por si hay modificación y confirmar las ambulancias para que el paciente llegue a su consulta.

–     Controlar las visitas y las llamadas telefónicas de familiares y amigos para tener un conocimiento exacto de las redes de apoyo con las que cuenta el usuario.

–    Comunicar al resto del equipo aquellos aspectos que deban ser tenidos en cuenta en el trato diario con el usuario (p. ej.,ausencia justificada de un familiar, para tranquilizarle).

–    Asesorar y orientar al residente y a sus familiar en todo aquello que necesiten.

–      Coordinación con otras entidades en todo aquello que represente intereses de los residentes; Ayuntamientos, bienestar social, sanidad, centros sociosanitarios, hospitales, entidades públicas y privadas.

–      Mediar en los conflictos que pudieran surgir entre residentes.

–    Ayuda en la tramitación de ayudas técnicas (sillas de ruedas, andadores, …)

– Todas aquellas actividades que pudieran surgir en función de las individualidades de cada residente.

3. Recursos que presta.

Empadronamientos

Tramitación de tarjeta sanitaria

Petición de cita D.N.I

Tramitación de ambulancias

Citas médicas con el centro de salud para tramitar recetas

Tramitación de LEY de dependencia.

Tramitación de la revisión del grado y nivel de dependencia

Tramitación de pensiones de viudedad

Jubilación

Ayudas de prótesis dentales y sillas de ruedas

Adquisición de ayudas técnicas (sábanas, sillas…)

Información para tramitar cualquier tipo de papeleo

Acompañamientos, banco, peluquería…

Alta Cheque servicio concedido

Bajas por exitus, traslados o altas voluntarias.

Tramitación incapacitación social

Derivaciones

 

Tras haber estado 6 meses en el centro de prácticas se me plantea un dilema en la práctica de trabajo social:

El dilema de los informes sociales, he comprobado que en diversas ocasiones el Trabajador Social debe realizar informes sociales para traslados a otros centro, por petición de cargos políticos, informes para el juzgado, informes para revisión de grado y nivel de dependencia, para petición de ayudas técnicas y económicas…y me ha llamado la atención como en diversas ocasiones los trabajadores sociales “engordan” un informe social para el beneficio del usuario.

Estamos actuando en contra de los tres principios básicos, dignidad, libertad e igualdad utilizando un poder que nos ha sido otorgado y actuando en beneficio de uno frente a los de todos.

También quiero destacar los dilemas en la realización de informes y en el permitir o no el acceso del usuario o de terceras personas a la historia social. Se plantea un dilema respecto al secreto profesional.

Quizá la explicación esté en una confusión conceptual que no identifica el secreto con el traspaso de información por motivos profesionales sino con ofrecer la información a terceros no implicados directamente en el trabajo social para la mejora de la intervención.

¿Porqué al realizar informes con algunos usuarios se puede  “engordar” el informe de la situación y con otros no?

¿Hasta qué punto puedo contar a otro profesional la situación del usuario para que me ayude en la mejor intervención del paciente?

Laura García

 

Paternalismo VS autodeterminación mayo 3, 2013

Filed under: LAURA — ROSA @ 8:37 am

Generalmente nos referimos a que la finalidad de esta profesión es el bienestar social, consiguiendo que distintos grupos e individuos participen en la sociedad a través de los recursos disponibles.

Muchos autores distinguen entre el éxito del trabajador social en conseguir los objetivos establecidos, y la capacidad de elección que tiene el usuario para elegirlos.

La autodeterminación es uno de los principios del Trabajo Social: “Libertad de la persona y por lo tanto de la responsabilidad de sus acciones y decisiones”. Que una persona acuda al trabajador social no significa que éste adquiera la posesión de decidir por ella.

La autonomía que tienen los usuarios es un derecho que los trabajadores sociales tienen que respetar. Es cierto que el objetivo del Trabajo Social, como he dicho anteriormente, es el bienestar de la persona, pero si respetamos las decisiones del usuario, ¿no es más sencilla la intervención, consiguiendo una mayor confianza entre usuario-profesional? Con esto no quiero decir que el trabajador social deba dejar plenamente la toma de decisiones en manos del usuario, pero sí dejarle la palabra. El trabajador social tiene que asesorarle, mostrarle múltiples posibilidades, sus consecuencias… ¿no tenemos derecho a elegir lo que queremos hacer con nuestra vida cada uno?

La mayoría de las veces, las personas acuden a los Servicios Sociales cuando su entorno y ellas mismas no saben qué hacer.  Por eso es importante la figura del trabajador social, guiándole, dándole opciones, pero sobre todo, que consiga su confianza para una intervención con éxito.

Si no se tienen en cuenta sus opiniones y decisiones, caemos en el paternalismo.  Muchos piensan que el profesional se encuentra en una posición superior, ¿quién mejor que el trabajador social para saber qué es lo que hay que hacer?, ¿acaso no han acudido a ellos porque no saben qué hacer?

Defendiendo esto, nos encontramos con mentiras, con ocultación de datos, influyendo y manipulando al usuario para llevarle por el camino que quieren.

En el caso siguiente podemos verlo de forma práctica:

Una mujer de 56 años es conocida en el barrio por vivir sola en una casa en muy malas condiciones y vagabundear con una docena de perros por la ciudad en busca de deshechos. Los vecinos denuncian la situación debido al persistente mal olor que se extiende por todo el barrio y que tiene por origen la casa en la que vive esta mujer. Personados la policía municipal y los trabajadores de los Servicios Sociales, encuentran que la mujer vive en medio de toneladas de basura y, aunque no presenta síntomas de enfermedad, es aparente que sus condiciones sanitarias no son muy buenas. Los trabajadores sociales intentan convencerla para que se someta a una revisión médica y se instale en el albergue municipal mientras los servicios del ayuntamiento adecentan su casa. La mujer se niega repetidamente a tal propuesta.

El conflicto se da porque la responsabilidad del trabajador social es mejorar las condiciones de vida de esta mujer, pero obligarla a aceptar la ayuda es una intromisión en su vida privada.

¿Qué es lo que debe hacer en este caso el trabajador social? ¿Obligarla a ir a un albergue temporalmente hasta que limpien su casa? Ella no quiere. Quiere quedarse en su casa, como hasta ahora. Es cierto que las condiciones en las que vive no son muy saludables, y que si sigue así puede acarrear alguna enfermedad, si no la tiene ya.

Como conclusión, puedo decir que no creo que haya unas reglas a la hora de intervenir. Cada caso es diferente, en cada uno actuaremos de manera diferente a otro. En unos trabajaremos directamente con el usuario, con las personas involucradas. En otros tendremos que actuar a partir de nuestras decisiones. ¿Existe una forma correcta de actuar?

 

Bibliografía

–       Dilemas éticos en trabajo social: autonomía y paternalismo, Alberto Ballestero.

–       La ética del trabajo social, Francisco J. Bermejo.

 

Laura Guerrero

 

Envejecer en positivo abril 28, 2013

Filed under: MARTA,Uncategorized — ROSA @ 11:09 pm

Envejecer en positivo

 

Dilema Ético: Facultades mentales VS integridad física

Filed under: MARTA — ROSA @ 11:00 pm

Buenas noches a tod@s:

Os voy a proponer el siguiente dilema ético, es un caso real.

 

Diego, es un hombre de 70 años, que vive solo. Es viudo y no tiene familia ni hijos. Vive en un 5º piso, sin ascensor. Tiene ayuda a domicilio (SAD), va una mujer dos veces por semana 1 hora cada día, a ducharle y a limpiarle un poco la casa. También va a un centro de día, dos días por semana y van a buscarle a su casa y le bajan en una silla.Actualmente ya no se puede mover y al no tener ascensor, no puede ir al centro de día. Vive solo y no tiene dinero para poder pagar a una cuidadora. Cobra una pensión no contributiva(PNC) de 565 €. Posee todas sus facultades, pero se niega a que le duche la mujer que va a casa a ayudarle. La empleada del SAD, le dice lo ocurrido a la trabajadora social de referencia y habla con Diego y le ofrece una plaza en una residencia de emergencia, debido a que su situación empeora por momentos. Tiene que tomar una medicación muy fuerte(sintrom) y no se la toma nunca. Ha dejado de comer y tampoco consume agua, esta deshidratado y desnutrido.

 

Personas e instituciones implicadas:

*Diego

*Trabajadora social

* Trabajadora del SAD

 

Dilema ético y sus principios:

Dilema ético: Diego está en posesión de sus facultades. Pero por otro lado su integridad física está en peligro. 

¿Qué debe hacer la Trabajadora Social?

Posibilidades:

1. Principio básico del usuario: Principio de autodeterminación del paciente. Diego psíquicamente está perfecto. El quiere estar en su casa. pero ¿En qué condiciones?

2. Se encuentra en una situación de desamparo social. Su integridad física peligra.

En este caso la solución podría ser internamiento involuntario en una residencia de emergencia social?? Se vulnera el principio de autodeterminación. ¿Hasta que punto la trabajadora social es capaz de tomar decisiones que afectan al usuario de manera radical?

 

Marta de la Torre

 

Dilemas éticos dentro del equipo multiprofesional abril 23, 2013

Filed under: Laura García — ROSA @ 3:36 pm

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Cuando hablamos sobre dilemas éticos se nos viene a la mente películas como Mar adentro (2004) de Alejandro Amenábar, La película se basa en la historia real de Ramón Sampedro, marinero, que tras un accidente en su juventud queda tetrapléjico y permanece postrado en una cama durante cerca de 30 años y que desea morir dignamente.

El cine, como escaparate, es una herramienta muy valiosa para el estudio de aquellas situaciones más trascendentales para el ser humano: el dolor, la enfermedad y la muerte.

En este sentido, el abanico de películas útiles en educación médica es amplísimo, tanto que es difícil no sólo realizar una compilación de títulos y tramas, sino fundamentalmente realizar una selección de aquellas que abordan a la enfermedad desde perspectivas interesantes para la docencia.

Pero cuando hablamos de dilemas éticos no solo son existentes en el campo de la medicina sino que  consiste en una situación en la que decisión que se debe tomar no resulta del todo clara, pues se deben tener en cuenta diversos factores que afectan a nuestro juicio moral y ético sobre el asunto.

En la carrera que estamos estudiando nos acontecen situaciones en las que tenemos que decidir y no sabemos que elegir.

Hace unas semanas, en mi centro de prácticas surgió un dilema ético de medicina y desde el campo de Trabajo social nos encontramos involucradas.

La función principal de un trabajador social es el bienestar del usuario por ello os quiero contar lo que pasó:

CASO:

Usuaria de una Residencia de Ancianos de 67 años con varios canceres y con principios de metástasis entra a ser atendida desde la Residencia por el Equipo de Cuidados Paliativos.

Este equipo nos facilitan un diagnóstico nada bueno en presencia del Hijo de la usuaria, nos dicen que le dan de vida 48 horas, que está totalmente sedada, que no contesta pero sí que escucha y que no tenemos que hacerla ninguna manipulación y que está totalmente sondada, que vendrán dentro de dos días para ver cómo va.

Al día siguiente, la enfermera de la Residencia habla con la usuaria y la contesta, sigue haciéndole preguntas. Se encuentra totalmente orientada en tiempo y espacio, contesta a estímulos, detecta que tiene una escara en la espalda y nos dice que tiene mucha hambre que qué hay de cenar.

La enfermera llama al equipo de cuidados y les comenta sobre su situación a lo que el equipo les dice que no pueden manipularla ni darla de comer sólidos.

La enfermera comenta al equipo multidisciplinar sobre la situación de la residente.

Se plantea un dilema ético:

–          Se manipula a la usuaria para curar su escara y facilitarla alimento o no se la hace nada y se siguen las indicaciones del equipo de cuidados paliativos.

En un principio la enfermera decide venir al departamento de trabajo social y comentárnoslo a la que le decimos que de momento la escara se la deje sin curar y que le den líquidos para ver si la sientan bien, que nosotras subiremos a la habitación para hablar con ella y decirla que de momento no podemos darla sólidos porque está sondada y recibe el alimento por ahí

Realmente en este tema estamos un poco atadas de manos ya que es el equipo médico el que tiene que decidir sobre el tratamiento de la residente, pero una vez que te han contado la situación, que han metido al equipo multidisciplinar y teniendo en cuenta el objetivo principal del Trabajo social ya se plantea la duda de que hacer. Para el equipo de cuidados darla alimento significa prolongar su vida. Si la usuaria está consciente y tiene hambre porqué no la podemos dar de comer???

Con ello quiero mostrar que los dilemas éticos en nuestra profesión no están nada lejos en nuestro ejercicio profesional, que puede haber dilemas éticos de trabajo social pero que también al estar en un centro donde se trabaja en equipo para la intervención del usuario también se plantean dilemas que no son propios de nuestra profesión pero que tienes que contribuir con tu decisión ante un dilema de otro departamento para que de alguna forma consigamos la mejor intervención y la mejor decisión posible para el bienestar de los usuarios.

Como esta situación se produjo el viernes y ahora mi trabajadora social y tutora de prácticas tiene vacaciones, cuando vuelva al centro de prácticas no sé lo que me encontraré pero os comentaré el final de la historia.

Por último no os quiero dejar con mal sabor de boca, simplemente os quiero dar un poco de pensar y os dejo algunos enlaces de tráiler de películas  que tratan este tema.

http://www.youtube.com/watch?v=8ErH9IkqKZw Película Despertares/ Awakenings (1990) de Penny Marshall

http://www.youtube.com/watch?v=x7HzjYKiFKc Película El Doctor/ The Doctor (1991) de Randa Haines

http://www.youtube.com/watch?v=i6BBNSzwZns Película El hijo de la novia (2001) de Juan José Campanella

 

Bibliografía

http://revistamedicinacine.usal.es/index.php/es/vol3/num1/203 visitado por última vez el 12/04/13 con el fin de encontrar cortos cinematográficos sobre cuidados paliativos.

Laura García Hernández

 

Noticias ley de dependencia abril 21, 2013

Filed under: ROSA — ROSA @ 11:54 am

Se puede ver pinchando en el enlace de la web de noticias cunoticias.com, hay que pinchar en el siguiente enlace:
http://www.cunoticias.com/noticiasde/ley-de-dependencia.php

 

Guía de personas mayores

Filed under: ROSA — ROSA @ 11:30 am

Guía Dchos Mayores

 

DILEMA ÉTICO abril 18, 2013

Filed under: LAURA — ROSA @ 8:07 pm

Fernando vivía con sus padres y su hermano en una casa de alquiler, pero hace años que está solo y no tiene a nadie. A pesar de su edad continúa trabajando como afilador en la  puerta del bar de su barrio, aunque pocos días consigue sacarse algo de dinero.

Hace tres meses salió de su casa por la mañana para ir a trabajar. Cuando volvió por la tarde esta se había quemado. Había dejado encendida la estufa y se había prendido el colchón. Lo llevaron a pasar la noche a un albergue.

Al principio, no quería estar allí, pero no le dejaban salir, ya que temían que le pasara algo si salía solo.

Fernando tiene problemas en la vista. Dice que el médico le comentó que no podían hacer nada para resolverlo. También tiene pérdida de audición, lo que dificulta la comunicación. Tampoco tiene hábitos de higiene, su casa se encontraba en muy mal estado a pesar de que tenía un auxiliar de ayuda a domicilio, pero él nunca ha querido que nadie se inmiscuya en su vida. Él dice que se apaña muy bien solo., aunque los vecinos no opinan lo mismo.

Fernando nos lo ha dicho bien claro, al asilo no quiere ir. Está preocupado por su trabajo. Dice que está muy bien solo, que come por ahí, a veces en el bar, a veces un cocido barato, pero que con lo poco que le dan de pensión no le llega para más. Es un misterio en qué se gasta el dinero.

Tras seis meses, Fernando sigue en el albergue. Su casa ya está arreglada, pero no se lo han dicho. Su situación se ha presentado al juzgado y la fiscalía para declararlo incapaz, le nombren un tutor y lo ingresen en un Centro de Mayores, donde pueda estar bien atendido.

En cuanto a los problemas de la vista, el médico le dijo que un ojo lo tiene perdido, pero que del otro le pueden operar, y que además le iban a poner preferente en la lista de espera. Él está contento porque quiere que le operen y  poder ver.

Dentro de unos días tiene que volver al Juzgado para la incapacidad. El Centro no le ha dicho lo de la operación para que no llegue el día del juicio con la vista mejorada y el juez pueda pensar que ahora sí puede manejarse solo. Tampoco se ha hecho nada para trasladarlo a su casa por el mismo motivo. Y él no pregunta ni por su casa ni por cuándo va a salir de aquí. Parece estar peor que cuando vino.

 

Personas e instituciones implicadas:

-Fernando

-El trabajador social

-El albergue

-El juez

 

Dilema ético y principios:

Se vulnera el principio de autodeterminación, ya que no se respeta la decisión de Fernando de volver a su casa.

El trabajador social interviene en función de lo que él considera el bienestar del usuario, aunque para ello le tenga que mentir.

 

Posibles decisiones:

-Dejarle volver a su casa a pesar de no estar en las condiciones adecuadas.

-Dejarle en el albergue ocultándole la información.

Si le dejamos volver a su casa, seguirá en las mismas condiciones insalubres y posiblemente mal alimentado. También preocupa su salud, ya que todavía no le han operado de la vista y tiene pérdida de audición. Tenemos que tener en cuenta que cuando llegó al albergue tenía mucha ilusión por su trabajo, por su rutina.

Sin embargo, si permanece en el albergue y posteriormente le llevan a un Centro de Mayores, le estamos ocultando información respecto al estado de su casa y su salud. Todo ello para obtener por parte del juez la incapacidad de Fernando.

 

Laura Guerrero

 

La dependencia: 9 años de agonía abril 16, 2013

Filed under: MARTA — ROSA @ 10:12 am

Buenos días:

Soy Marta de la Torre, estudiante de Trabajo social en la UCM. Esta es mi primera publicación en el blog sobre envejecimiento y dependencia , y me ha surgido un dilema moral que quiero exponeros.

Actualmente, debido a la crisis que estamos sufriendo, la tramitación de la Ley de la Dependencia tarda hasta 9 años, el tiempo de tramitación aparece en la web de la Comunidad de Madrid, como indefinido¿Indefinido?¿Cuál es el concepto de Indefinido para la Comunidad de Madrid?. Es ilógico la tardanza de dicha tramitación. Hay plazas de residencias muertas del asco, plantas enteras  vacías. ¿Son necesarios 9 años de margen para ocupar una cama? Muchas personas dependientes, mayores… están desamparados, sin cubrir necesidades físicas y psíquicas , esperando a recibir una plaza en alguna residencia pública porque debido a la pensión que reciben no pueden permitirse una privada.

En la mayoría de casos cuando por fin termina esta interminable espera, los mayores o personas dependientes fallecen.

¿Cuál es el objetivo de esta espera? ¿Qué podemos hacer los Trabajadores Sociales ante dicha situación?

En esta situación podemos tramitar centros de día, parea que estas personas al menos  estén con otras personas en un lugar, que coman, que realicen actividades. Es decir mejorar un poco la calidad de vida, en cuanto a la Ley de Dependencia no se puede hacer nada, es la Administración la que lo gestiona. De aquí se deriva otro dilema, ¿La administración es el límite de un Trabajador Social?

He aquí mi aportación moral.

Un saludo;

Marta de la Torre

 

Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. marzo 10, 2013

Filed under: ROSA — ROSA @ 6:45 pm

http://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2006-21990&tn=1&p=20121228&acc=Elegir

 

Presentación marzo 9, 2013

Filed under: Común — ROSA @ 1:17 pm

El motivo de la creación de este blog, es gestionar entradas  sobre dilemas éticos en el ambito de la dependencia y envejecimiento que surgen en la práctica del trabajo social. Está generado por alumnas de 3º y 4º de Trabajo Social de la Universidad Complutense de Madrid.

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