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DEPENDENCIA Y ENVEJECIMIENTO

CASO PLÁCIDO junio 4, 2013

Filed under: CRISTINA HERNANDO SERNA — ROSA @ 11:04 am

Este caso lo conocí en las prácticas, ¡a ver que os parece!

CASO PLÁCIDO
El caso se conoce a través de su derivación al SAD en el año 2010. Plácido es un hombre de 72 años, vive solo, ya que su única familia consta de un hermano menor (Pedro, de 67 años), que vive en otra provincia, aunque le visitaba con regularidad.

La derivación se realizó debido a que los vecinos denunciaron la situación del usuario, por los malos olores que emanaban de su vivienda, lo desaseado que le veían siempre, y porque habían notado cambios de humor y habla irracional en algunas ocasiones. En esta época, Pedro había tenido un pequeño accidente y se encontraba mal de una pierna, por lo que llevaba bastante tiempo sin aparecer por casa de su hermano.

En el domicilio se encontraron montañas de objetos, basuras, cajas de comida de todas clases y tipos. La casa estaba infestada de cucarachas, y prácticamente no se podía acceder a las habitaciones. Plácido actuaba como si su vivienda fuera completamente normal, y lo único que admitía al preguntarle era que “últimamente estaba encontrando muchas cosas útiles, y que debía hacer limpieza y tirar algo”.

La trabajadora social de referencia, tras la valoración del caso, planificó con emergencia una limpieza de choque, debido a que las condiciones en que vivía el usuario eran insalubres. El diagnóstico de Plácido estaba claro: padecía Síndrome de Diógenes. Este accedió a que se realizara la limpieza, después de una larga charla con la trabajadora social y la coordinadora del SAD, que consiguieron convencerle. Ahora bien, cuando regresó a su domicilio, se puso a llorar, porque “le habían quitado todo, eso era suyo, se lo habían llevado para quedárselo”.

Se contactó con Pedro, hermano del usuario, pero éste seguía convaleciente de la pierna, y tenía algunos problemas familiares, por lo que se comprometió a mantener contacto telefónico continuo con Plácido, pero manifestó que las visitas no iban a ser posibles de momento.

Se puso en marcha el SAD, con una frecuencia de 10 horas a la semana, y que comprendería las Tareas del Hogar (fuerte y sencilla), la compra, comidas y la plancha; y se contrató con el usuario que se realizaría el aseo personal por sí mismo, pero con la presencia en el domicilio de la auxiliar.

El servicio se distribuyó en 2 horas/día, de lunes a viernes, para que se pudiera conservar la higiene del domicilio, mantener un control sobre los objetos que acumulaba el usuario, e informar a la coordinadora de referencia.

Así, ha pasado el tiempo, y no se habían producido muchos cambios en la situación de Plácido, con el apoyo de las auxiliares de ayuda a domicilio, y las visitas continuas realizadas por la coordinadora del SAD, que ha ido hablando con el usuario sobre los objetos que acumula y llevando un control, respetando sus decisiones de almacenar algunas cosas, pero instándole a elegir y haciéndole ver los objetos que no son necesarios. Plácido se justifica diciendo que él utiliza esos objetos, pero se muestra razonable a la hora de reconocer la inutilidad de algunas cosas, como la comida pasada de fecha de caducidad.

Hace cuatro meses, la auxiliar de ayuda a domicilio informó de que el usuario presentaba muy mal humor últimamente, que casi no comía los alimentos realizados por la auxiliar, y que se mostraba muy desconfiado con ella, afirmando que “le iba a robar sus cosas”. Se realizó una visita y se comprobó que Plácido se mostraba muy huraño, incluso con la coordinadora, con la que siempre había sido muy amable. Además, se apreció que no razonaba a la hora de reconocer que los objetos que recogía eran de la basura, y se negaba a desprenderse de ellos.

Ante esta situación, se puso en conocimiento de la trabajadora social, que le instó a acudir al médico para hacerse una revisión y ver si había surgido algún problema, a lo que Plácido se negó. Por esto, se reforzó el servicio con horas extra a la semana, y se realizó un seguimiento más exhaustivo a través de la auxiliar y la coordinadora de ayuda a domicilio.

La semana pasada, llegó al SAD la noticia de que había tenido que acudir a la vivienda la Policía Local, debido a que el usuario había salido a la calle, a medio vestir, muy sucio y gritando e insultando tanto a sus vecinos como a las auxiliares, diciendo que “todos querían robarle sus pertenencias”. Estaba muy nervioso y agresivo, por lo que la Policía tuvo que reducirle e informar sobre la situación de esta persona.

Me parece bastante interesante este caso, ya que el usuario se sigue negando a acudir a ningún tipo de médico (para detectar posibles problemas de salud debido a su mala alimentación y a su avanzada edad), ni a ningún especialista de Salud Mental, lo que sería beneficioso debido al avance del Síndrome de Diógenes.

Ante esta situación, ¿qué se debe hacer? Siempre hay que respetar el principio de autodeterminación de las personas, y, en este caso, si el usuario se niega en rotundo a acudir a ningún tipo de tratamiento, no podemos obligarle. Pero, por otra parte, existen unos límites de la autodeterminación: el daño a terceros, y el daño a sí mismo por parte del usuario.

El daño a terceros se está dando, ya que los vecinos tienen múltiples quejas sobre Plácido, por lo que se ha comentado anteriormente (malos olores que emanan de su vivienda, insectos propios de la acumulación de basuras, el mal comportamiento del usuario en algunas ocasiones…). Cuando se habla con ellos, afirman que “les da pena, es un hombre que siempre ha sido muy agradable, y que lleva muchos años viviendo en el piso, por lo que le tienen cariño”, pero, por otra parte, conviven en el bloque familias con niños, y se muestran incómodos por la suciedad y los cambios de humor del usuario.

Además, Plácido se está haciendo daño a sí mismo, ya que las condiciones en que vive no son las apropiadas para una persona de su edad, y, debido a la negativa evolución en su estado de ánimo y su razonamiento, el pronóstico (si la situación continúa como está) no será nada favorable.

Por esto, se nos presenta un dilema: ¿Qué podemos hacer? ¿Nos saltamos el principio de autodeterminación y actuamos en favor del usuario y de los vecinos, o lo respetamos y dejamos que Plácido siga viviendo en estas condiciones?
En este caso, y a la espera de una nueva evolución, se ha decidido reforzar el servicio de forma que la vivienda de Plácido se mantenga aseada, y se proponen las siguientes actuaciones de intervención:

– Visitas periódicas (1 cada 15 días) al domicilio de Plácido por parte de la trabajadora social de referencia y la coordinadora del SAD (con la que el usuario tenía muy buena relación y mucha confianza), de cara a la exposición de las ventajas que tendría para él asistir a algún tipo de especialista, y a convencerle de que debe cuidar su salud y acudir al médico.
– Se reforzará el servicio de comidas, ajustando los horarios de SAD a las horas previstas (13.00-15:00), para que la auxiliar pueda observar la alimentación del usuario, si come los alimentos que se le preparan.

– Se contactará con el Centro de Salud Mental municipal, para exponer el caso y presentar la posibilidad de que un profesional pudiera acompañar a la trabajadora social y la coordinadora en las visitas al domicilio, para valorar el estado del usuario y su evolución, y de cara a que éste comprenda que los profesionales sólo quieren ayudarle, y que sería beneficioso que acudiera a algún tratamiento (aceptación del problema).

– Contacto con Pedro, hermano del usuario, para exponerle la situación y solicitar que se implique en el cuidado de su hermano, si no fuera posible con visitas, de forma telefónica, e informando a las profesionales de los cambios que pueda observar en el razonamiento y el ánimo de Plácido.

Cuando se me expuso este caso, y realicé la visita al domicilio, me pregunté a mí misma: ¿pero, si en la mayoría de las enfermedades mentales, el usuario no se da cuenta de que la padece (porque la enfermedad hace que, para la persona, su comportamiento sea normal y justificado) cómo podemos convencerle de que necesita algún tipo de ayuda? Y, en los casos en los que no existen familiares que puedan observar la situación día a día e instar al usuario a pedir apoyo, ¿debemos dejar que continúe el problema? Entonces, ¿no estamos dejando a las personas más necesitadas de ayuda a su merced? ¿Qué pensáis vosotras?

CRISTINA HERNANDO SERNA

 

ANÁLISIS DEL CASO DE MARÍA Y VICENTE junio 3, 2013

Filed under: CRISTINA HERNANDO SERNA — ROSA @ 6:53 pm

CRISTINA HERNANDO SERNA

Buenas tardes chicas, este caso lo he sacado de otra asignatura que tuve, y me pareció bastante interesante, sobre todo las preguntas a las que había que contestar. ¡A ver que os parece!

DESCRIPCIÓN DEL CASO
Situación nº 1
María tiene 50 años y padece esclerosis múltiple. Recibe la visita de su hermana Rosa, a la que no ha visto desde hace meses.
Vicente, el marido, decide que podría ser agradable salir a cenar para celebrar la llegada de Rosa. Reserva mesa en un buen restaurante de la ciudad. María, que no ha tenido opción a opinar, no se atreve a decir que se siente cansada. En el momento de salir, su agotamiento y unos dolores en las caderas hacen que baje la escalera de la casa con dificultad. Vicente la regaña para que apresure el paso. No para de refunfuñar: «¡Podrías hacer un esfuerzo! ¡Vamos a llegar tarde!»
Rosa, que mide hasta qué punto ha empeorado el estado de su hermana desde su última visita, no puede impedirse intervenir: «Pero bueno, ¿Es que no ves que no está haciendo comedia? »

Situación nº 2
Vicente es un hombre muy organizado. Para ganar tiempo y evitar que María tenga que desplazarse del cuarto de baño al vestidor, cada noche saca del armario la ropa que se pondrá María al día siguiente.
Rosa, que sabe lo coqueta que es María y cómo le gustaba siempre elegir sus prendas, se sorprende al ver la ropa colocada encima de la silla del cuarto de baño. Le hace preguntas a su hermana y comprueba que ésta no tiene posibilidad de elección pero que no se atreve a protestar porque no quiere perturbar a Vicente: «Represento una carga tan importante, tardo tanto en hacer cualquier cosa, que qué más da. Si eso le permite ganar tiempo…
Tiene tanto que hacer desde que no puedo asumir ninguna tarea doméstica… De todos modos, me ponga lo que me ponga ya no me mira como a una mujer sino como a una enferma a la que cuida como a una niña». (Llantos).
Rosa, entristecida por la pérdida de autoestima de su hermana, se enfada con Vicente: «¡Aunque María tenga dificultades para vestirse, no tienes porqué impedirle que elija su ropa! ¡Es importante que reserves tiempo para eso! ¡El polvo puede esperar!».
Vicente, que procura hacer las cosas bien y que considera ingenioso ese sistema, se queda atónito frente a la mala fe de Rosa. Desde luego, ella no se da cuenta de lo difícil que está la situación: «¡Tú no eres la que se tiene que hacer cargo de todo, día a día! ¡No puedo más! ¡Tengo que hacerlo todo en esta casa, además de mi trabajo fuera! ¡Ya no me queda tiempo para nada más!» Vicente, visiblemente enojado, se va dando un portazo.
(Adaptación de un caso, de la Guía sobre cuidados a personas con dependencia. Autor: J. Lluis Conde Sala. Universidad de Barcelona.)

CUESTIONES:

1) ¿Se respeta la autonomía de María? ¿Por qué?
Mi opinión es que no se respeta la autonomía de la usuaria, ya que, aunque tenga algunos problemas de salud, se debe siempre preservar los derechos y tareas que puede seguir haciendo una persona dependiente, más si esta persona desea seguir realizando estas tareas, y de cara a que la persona dependiente pueda seguir sintiéndose dueña de sí misma y autónoma, aún con las dificultades propias de su dependencia.

2) ¿Qué repercusión tiene eso sobre María?
La repercusión que tiene esto sobre María es que ella se siente una carga para su marido, y, en consecuencia, vive intentando “no molestar” a Vicente, y haciendo todo lo que le dice sin rechistar, porque se siente culpable de ser una carga para él y de no poder ayudarle en las tareas domésticas. Además, ha perdido su autoestima y, por reflejo de la actitud de Vicente, se ve como una enferma, no como una mujer.

3) ¿Cómo analizaría usted las reacciones y las actitudes de Vicente?
Pienso que Vicente está superado por la situación, sobrecargado por el gran trabajo que exige llevar la casa y el cuidado de su mujer, además de su trabajo fuera de casa, no está acostumbrado a tener tanta carga sobre él, y no sabe cómo puede organizarse para llevar todo de la mejor manera posible. Por otra parte, pienso que no empatiza con los sentimientos de su mujer, no comprende que ella se siente inútil, y que su actitud está aumentando estos sentimientos. Además, ya la ve como una persona enferma, que no puede hacerse cargo de nada, y esto ha provocado que haya asumido todas las responsabilidades (incluso la de elegir la ropa que va a llevar su mujer), sin dejar espacio para que María pueda desarrollar las tareas que todavía le es posible hacer.

4) ¿Qué papel puede desempeñar la hermana de María?
Rosa, la hermana de María, puede desempeñar un papel importante, si está dispuesta a implicarse en la situación. Sería bueno que Rosa, que comprende los sentimientos y la personalidad de su hermana, ayudara a Vicente a entender cómo se siente María, y actuara de mediadora para pactar entre los tres la repartición de las tareas, cómo pueden organizarlas de manera que ni María se sienta inútil, ni Vicente se sienta estresado o agobiado por la tardanza.

5) Identifique lo que cada uno de los protagonistas de este caso entiende por «ayuda».
– MARIA: entiende como ayuda que su marido tenga que realizar todas las tareas de la casa, de lo que hasta ese momento se encargaba ella, y que tenga que ayudarla en algunas tareas de su vida cotidiana, como a vestirse…
– VICENTE: entiende como ayuda el asumir todas las tareas de la casa y del cuidado de su mujer, cosa que es bastante trabajo. Al ser una persona muy organizada, entiende que la mejor manera de hacer las cosas es la más rápida y la más práctica.
– ROSA: se percibe que entiende como una ayuda más importante la atención a los sentimientos de su hermana, más que la atención a la casa, ya que esta es importante, pero considera que importa más que María se encuentre bien consigo misma y pueda seguir realizando las tareas que le sean posible, lo que es también muy importante.

6) ¿Qué le aconsejaría usted a Vicente?
Le aconsejaría que se preocupara más de los sentimientos de su mujer, se relajara un poco con las tareas de la casa, y que pidiera algún tipo de ayuda, ya fuera familiar o institucional, de cara a la disminución de su carga, y a que pueda estar más tranquilo y pactar con su mujer cómo se realizarán las tareas, de cara a que ambos puedan vivir sintiéndose más a gusto en la nueva situación en la que se encuentran.

7) ¿Qué le aconsejaría usted a Rosa?
Que intentara hablar con Vicente, tranquila y sin reprocharle nada, intentando empatizar con los sentimientos de su cuñado, y comprendiendo sus “agobios”. Tiene que entender también que Vicente se está esforzando mucho porque todo esté bien, que lo está haciendo de la mejor manera que puede, y que esto representa también un gran amor hacia su mujer. Aun así, debe intentar ayudar a Vicente a comprender a María, y actuar como mediadora de ambos para pactar la mejor manera de organizarse.

8) ¿Qué le aconsejaría usted a María?
Le aconsejaría que pusiera de manifiesto cómo se siente ella, que desea seguir siendo dueña de su vida, realizando las tareas que pueda, y que exponga su malestar con esta situación.

9) ¿Se puede ser dependiente y autónomo? Sí / No. Explica la respuesta.
Pienso que sí, que se puede ser dependiente y autónomo, ya que para esto existen grados de dependencia. Son grados complementarios, ya que, cuanta más dependencia padezca un usuario, menor autonomía, y viceversa. Así, hay muchos usuarios dependientes que pueden seguir realizando tareas cotidianas, en mayor o menor grado, según su grado de dependencia.

10) ¿La percepción de diferentes personas puede enriquecer el cuidado de la persona dependiente?
Mi opinión es que sí, ya que cada persona percibe cosas diferentes de otras personas, y puede aportar diferentes opiniones, más al ver el caso desde “fuera”, como Rosa, en este caso, ya que está alejada del día a día de la pareja, y por esto puede ver las actuaciones y sentimientos positivos y negativos de cada uno.

Pienso que en este caso juegan los principios de la Expresión intencionada de sentimientos (yo, como trabajadora social, intentaría que ambos cónyuges presentaran tanto sus sentimientos negativos como positivos, estimulándolos y alentándolos, para que ambos puedan comprender la situación del otro), el principio de individualización (ya que debemos comprender y valorar las cualidades de cada persona), y el de autodeterminación (ya que se debe aceptar la solución con la que se sienta cómodo el matrimonio, pudiendo dar opciones).
Teneis algo que aportar a mis contestaciones?? Veis algo que yo no he visto?? GRACIAS!!!
CRISTINA HERNANDO SERNA

 

CASO 1: MARIA Y LUIS

Filed under: CRISTINA HERNANDO SERNA — ROSA @ 5:22 pm

CRISTINA HERNANDO SERNA

El caso se conoce a través de su derivación al SAD en 1997. María es una persona de 59 años, que vive con su marido, Luis, de 66 años. Tienen dos hijas, que están independizadas desde hace años.
María actualmente está valorada como Gran Dependiente por la Comunidad de Madrid, debido a un ictus cerebral que sufrió hace 16 años. Tiene inmovilizada la parte derecha de su cuerpo, y no puede permanecer en bipedestación, por lo que permanece en silla de ruedas. Además, tiene practicada una traqueotomía, lo que le provoca gran dificultad a la hora de alimentarse y vocalizar. Ha sufrido un gran aumento de peso en los últimos años, lo que dificulta aún más su autonomía.
Debido a todos estos problemas, María lleva más de dos años sin salir de su vivienda, por su excesivo peso y la dificultad de introducir la silla de ruedas dentro del ascensor. Por esto, la usuaria no hace otra vida que estar en la cama y ver la televisión, y expresa su malestar a la hora de comer y comunicarse.
Por su parte, Luis sufre una enfermedad degenerativa de los huesos, tiene una prótesis en la cadera, y necesita para deambular un andador. Tiene artrosis en las manos (la derecha completamente inutilizada), sufrió un ictus isquémico y lleva sondaje vesical.
Además, está diagnosticado de síndrome depresivo, que, según él, es debido a la sobrecarga que ha producido ser el principal cuidador de María desde hace años. Se detecta también un problema de dependencia con el alcohol, que manifiestan tanto su esposa como las auxiliares de ayuda a domicilio, pero que él mismo niega. Se han detectado en varias ocasiones descuidos en el cuidado de María, y se observa un gran deterioro en la salud de ambos, y en la conciencia de responsabilidad de Luis para con las tareas de la casa.
Respecto a sus hijas, una de ellas marchó a otra provincia y sólo mantiene contacto telefónico en ocasiones esporádicas; la otra, Belén, solo está dispuesta a asumir obligaciones puntuales.

VALORACION DIAGNOSTICA
La usuaria tiene problemas de salud de carácter permanente, derivados del derrame cerebral y la traqueotomía (dificultad de deglución y comunicación), por lo que necesita cuidados continuados. Esto produce una sobrecarga familiar que, debido a la escasa relación con las hijas, recae totalmente sobre su marido.
Esta sobrecarga, añadida al dolor por la pérdida ambigua, han provocado la aparición del síndrome depresivo en Luis, y en consecuencia, la aparición de los problemas de dependencia del alcohol, no diagnosticados debido a la negación por su parte.
Luis ha sufrido un grave deterioro en su salud, lo que provoca mayores problemas para el cuidado de María y del domicilio.
Se observan las siguientes fortalezas y debilidades:
– FORTALEZAS: gran capacidad de superación de María. En Luis se aprecia el amor que siente hacia su mujer, el buen talante con el que enfrenta las dificultades y también su capacidad de superación.
– DEBILIDADES: falta de críticas de María hacia su marido. En Luis se aprecia la negación del problema del alcohol, el pensamiento de que todos están en su contra y que se escuda en el problema de su mujer.
Se desconocen las causas de la escasa relación entre el matrimonio y las hijas, pero a consecuencia de estas relaciones, Luis lleva todo el peso del cuidado de su mujer.
Por esto, si no se interviene, la salud de María y Luis irá empeorando y producirá gran aislamiento social y unas condiciones de vida cada vez peores para ambos.

PLANIFICACIÓN DE LA INTERVENCIÓN
Durante los años que se lleva prestando el servicio, se han fijado objetivos conjuntos entre la trabajadora social de referencia y la coordinación del SAD: la disminución del peso de María y profundización de la relación con Luis.
Además, se proponen las siguientes actuaciones de intervención:
– Reunión con toda la familia para clarificar los problemas de relación, hechos pasados, visión de los miembros, y trabajar en la inclusión de las hijas en el cuidado de sus padres y viceversa.
– Objetivos a corto/medio plazo con toda la familia y el SAD para la disminución del peso de María y a que se conforme una pauta de alimentación sana en el matrimonio. En el caso de María, estos objetivos se evaluarán en función de la pérdida de peso de esta para que pueda salir a la calle.
– Búsqueda de un recurso de “Respiro familiar” para reducir la sobrecarga de Luis en el cuidado de su mujer.
– Estimulación para acudir ambos a un Centro de Día, para llevar un control de los hábitos diarios de la pareja y estimular las relaciones con otras personas de su edad y las actividades de ocio y tiempo libre.
En las últimas semanas, se avisó al SAD de que Luis estaba ingresado en el hospital municipal, debido a un nuevo ictus y a la detección de una anomalía en su cabeza. Por esto, nos presentamos en el dilema de qué hacer con María, ya que su marido no estará capacitado para cuidarla en bastante tiempo (según los médicos de referencia), y las horas concedidas de SAD no son suficientes para la atención diaria y continua de la usuaria, más con la reducción de horas que se prevé en la Ley de Dependencia.
Por otra parte, los dos cónyuges demuestran su deseo de querer permanecer juntos, y se niegan al traslado de María a una residencia de emergencia.
Debido al principio de autodeterminación, no podemos obligar a María a acudir a una residencia, si no es su deseo, ni el de Luis.
Aun así, debido al principio de beneficencia, tampoco podemos dejar que María viva sola en el domicilio, en el tiempo que permanezca su marido ingresado; ni que viva el matrimonio solo, ya que, cuando Luis sea dado de alta en el hospital, aún no se encontrará en condiciones de ocuparse plenamente de su mujer y de las tareas cotidianas (como comidas, ordenación de la ropa…). Bien es verdad que muchas de estas tareas son realizadas por las auxiliares de ayuda a domicilio (limpieza fuerte del hogar, levantar y acostar a María, el aseo personal de la misma…), pero se considera que no serán las suficientes para que la usuaria pueda estar atendida durante todo el día, y, con Luis convaleciente, las tareas se multiplicarán.
Por esto, la trabajadora social de zona y la coordinadora de ayuda a domicilio propondrán al matrimonio dos opciones:
– Solicitar un aumento urgente del servicio, aunque sea a través del SAD municipal (ya que, de momento, se permite compaginar el SAD municipal con el prestado por Ley de Dependencia), a la espera de observar qué ocurre con el diagnóstico de Luis, si volverá a casa pronto, y en las condiciones que lo hará.
– Se propondrá un nuevo recurso que se ha encontrado: “Viviendas con servicios”, en las cuales los usuarios pueden convivir juntos, en una de estas viviendas, con total independencia, seguridad e intimidad, donde pueden contratar diferentes tipos de servicios según las necesidades de cada usuario: servicios domésticos, hoteleros y asistenciales. Así, ambos podrían convivir juntos en la vivienda, estando totalmente atendidos durante las 24 horas del día, sin cargas domésticas, de alimentación, y con total vigilancia sanitaria para ambos, ya que, con el tiempo, y dado su estado de salud, serán necesarios cuidados médicos cada vez mayores. Además, en estas viviendas existen multitud de actividades lúdicas y de ocio para personas mayores y dependientes, lo que puede ser beneficioso para que el matrimonio interactúe con otras personas de su edad, y aumente las actividades de ocio, lo que sería beneficioso tanto para María como para Luis. También sería beneficioso el que se llevara un control de la dieta de ambos, de cara a una alimentación saludable, que sería conveniente para el matrimonio.
Se les presentarán ambas opciones, la primera con carácter de medida de emergencia, y, ante la posible negativa a la segunda opción, o a la espera de la tramitación del recurso, se realizará un seguimiento exhaustivo del caso y visitas continuadas a ambos cónyuges, de forma que se pueda ir haciendo ver a los usuarios las ventajas de trasladarse a las viviendas con servicios, respetando siempre su última decisión, y buscando nuevos recursos si hubiera una total negación al traslado por su parte.

CRISTINA HERNANDO SERNA