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DEPENDENCIA Y ENVEJECIMIENTO

Ley de Dependencia mayo 21, 2013

Filed under: LAURA — ROSA @ 8:32 am

En una publicación anterior, Marta hablaba de la Ley de Dependencia, de su ineficacia a la hora de ser tramitada, de llegar tarde a los usuarios…

El pasado mes de abril, el programa de Cuatro, Callejeros, emitió un reportaje sobre personas dependientes.  Aquí os dejo el enlace:  http://www.cuatro.com/callejeros/Callejeros-Dependientes_2_1594455232.html

En él, José Manuel Ramírez (Presidente de la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales) comenta que la Ley de Dependencia se aprobó en el 2006 para ofrecer una prestación o servicio a los usuarios, siendo estos financiados por las Comunidades Autónomas y por el Estado.

Pero nos encontramos ante el problema de los recortes. El Gobierno de Rajoy ha reducido 285 millones de euros de la partida destinada a ofrecer estos servicios.

En este reportaje nos encontramos con diferentes casos que han sufrido estos recortes. Vamos a ver algunos de ellos:

Carmen tiene 61 años, y padece esclerosis múltiple desde los 27. Tiene atrofia muscular y solo puede mover la cabeza.  Vive con una mujer de Bulgaria, siendo esta su cuidadora.  Esta afirma que no sabe muy bien cómo tiene que atenderla en algunas ocasiones.

Carmen tiene el grado máximo de dependencia. Solicitó la ayuda hace 5 años, pero hasta el año pasado no se la aprobaron. Comenzó recibiendo una prestación de 490 euros al mes. Actualmente tan solo ingresa 20 euros mensuales.

 

Dolores padece la enfermedad de Carcot-Marie-Tooth, al igual que su hija. Es una enfermedad degenerativa que atrofia los músculos. Vive sola, ya que su marido se encuentra en una residencia con una fase avanzada de Alzheimer. Por las mañanas van a su casa su sobrino y su hija para ayudarla a levantarse y asearla, y así poder ir a ver a su marido.

Dolores tiene un Grado 2, Nivel 2 de dependencia. Comenzó cobrando 163 euros. Más tarde se la redujeron a 143. Y actualmente recibe una prestación de 70 euros al mes.

 

Y así podemos contar otros casos que se encuentran en la misma situación. ¿Puede una persona costearse los servicios necesarios (medicinas, rehabilitación, residencias…) con 20 euros al mes? ¿Es necesario esperar tanto tiempo para recibir esta ayuda? Quizás llegue demasiado tarde.

 

Laura Guerrero

 

Caso maltrato mayo 17, 2013

Filed under: LAURA — ROSA @ 12:33 pm

Al ver el siguiente caso, me acordé de las veces que hemos hablado en clase de un dilema ético. ¿Qué hacemos ante una situación de maltrato o ante o un posible maltrato?

 

Elena, de 62 años, acude a un centro de salud mental derivada por su médico de atención primaria, que le diagnostica depresión. Elena ya había recibido tratamiento con antidepresivos y ansiolíticos tres meses antes, pero no se habían observado mejorías significativas.

Elena trabajaba como auxiliar administrativo. Lleva casada con Alfonso (profesor de Literatura jubilado) desde los 25 años y tienen un hijo de 36. Ella es la mayor de dos hermanas.

En la consulta del médico, Elena describe de manera inespecífica  sus síntomas, diciendo que se encuentra cansada, triste y con malestar en varias partes de su cuerpo, y no sabe decir desde cuando se siente así. Sin embargo, anteriormente, era una persona alegre, sociable.

En la exploración se observan sentimientos de vacío, desesperanza, ideas de muerte ocasionalmente, insomnio, etc.

En la entrevista con el trabajador social, se describe además un consumo de alcohol desde hace unos cuatro años y periodos largos en los que jugaba al bingo diariamente en los últimos dos años.

Más adelante, se descubre que además de todos los problemas mencionados anteriormente, tiene insatisfacción y frustración en el matrimonio con su marido, ya que desde el principio de la convivencia ha sufrido humillaciones, insultos y amenazas. Y hasta en cuatro ocasiones la ha agredido físicamente (aunque la última vez fue hace cuatro años). Ella ha pensado varias veces en separarse pero tiene miedo de las consecuencias que pueda haber, y además ella se sentiría culpable por no haber sabido cuidar de su matrimonio. También añade que llevan muchos años juntos, que no sabe estar sola y la preocupa el qué dirán.

 

Aquí nos encontramos ante Elena. Una mujer maltratada, aunque hace cuatro años que la agredió por última vez, confiesa que sufre humillaciones, insultos y amenazas. Ella quiere separarse de Alfonso, pero no se anima a dar el paso, simplemente por lo que pueda pasar a su alrededor.

Además, hay que incluir los problemas de juego y alcohol. ¿Ha llegado a esta situación por la relación con su marido?

También tendríamos que ver la relación que mantiene con su hermana y su hijo, el apoyo que recibe ante esta situación (suponiendo que sean conscientes de esta).

¿Qué tendría que hace el trabajador social? ¿Aconsejarla que se separe y le denuncie? ¿Respetar su decisión?

En este caso Elena se ha planteado separarse, quizá necesita tener a alguien a su lado en quien confiar y que se sienta apoyada y respaldada.

 

Laura Guerrero

 

Paternalismo VS autodeterminación mayo 3, 2013

Filed under: LAURA — ROSA @ 8:37 am

Generalmente nos referimos a que la finalidad de esta profesión es el bienestar social, consiguiendo que distintos grupos e individuos participen en la sociedad a través de los recursos disponibles.

Muchos autores distinguen entre el éxito del trabajador social en conseguir los objetivos establecidos, y la capacidad de elección que tiene el usuario para elegirlos.

La autodeterminación es uno de los principios del Trabajo Social: “Libertad de la persona y por lo tanto de la responsabilidad de sus acciones y decisiones”. Que una persona acuda al trabajador social no significa que éste adquiera la posesión de decidir por ella.

La autonomía que tienen los usuarios es un derecho que los trabajadores sociales tienen que respetar. Es cierto que el objetivo del Trabajo Social, como he dicho anteriormente, es el bienestar de la persona, pero si respetamos las decisiones del usuario, ¿no es más sencilla la intervención, consiguiendo una mayor confianza entre usuario-profesional? Con esto no quiero decir que el trabajador social deba dejar plenamente la toma de decisiones en manos del usuario, pero sí dejarle la palabra. El trabajador social tiene que asesorarle, mostrarle múltiples posibilidades, sus consecuencias… ¿no tenemos derecho a elegir lo que queremos hacer con nuestra vida cada uno?

La mayoría de las veces, las personas acuden a los Servicios Sociales cuando su entorno y ellas mismas no saben qué hacer.  Por eso es importante la figura del trabajador social, guiándole, dándole opciones, pero sobre todo, que consiga su confianza para una intervención con éxito.

Si no se tienen en cuenta sus opiniones y decisiones, caemos en el paternalismo.  Muchos piensan que el profesional se encuentra en una posición superior, ¿quién mejor que el trabajador social para saber qué es lo que hay que hacer?, ¿acaso no han acudido a ellos porque no saben qué hacer?

Defendiendo esto, nos encontramos con mentiras, con ocultación de datos, influyendo y manipulando al usuario para llevarle por el camino que quieren.

En el caso siguiente podemos verlo de forma práctica:

Una mujer de 56 años es conocida en el barrio por vivir sola en una casa en muy malas condiciones y vagabundear con una docena de perros por la ciudad en busca de deshechos. Los vecinos denuncian la situación debido al persistente mal olor que se extiende por todo el barrio y que tiene por origen la casa en la que vive esta mujer. Personados la policía municipal y los trabajadores de los Servicios Sociales, encuentran que la mujer vive en medio de toneladas de basura y, aunque no presenta síntomas de enfermedad, es aparente que sus condiciones sanitarias no son muy buenas. Los trabajadores sociales intentan convencerla para que se someta a una revisión médica y se instale en el albergue municipal mientras los servicios del ayuntamiento adecentan su casa. La mujer se niega repetidamente a tal propuesta.

El conflicto se da porque la responsabilidad del trabajador social es mejorar las condiciones de vida de esta mujer, pero obligarla a aceptar la ayuda es una intromisión en su vida privada.

¿Qué es lo que debe hacer en este caso el trabajador social? ¿Obligarla a ir a un albergue temporalmente hasta que limpien su casa? Ella no quiere. Quiere quedarse en su casa, como hasta ahora. Es cierto que las condiciones en las que vive no son muy saludables, y que si sigue así puede acarrear alguna enfermedad, si no la tiene ya.

Como conclusión, puedo decir que no creo que haya unas reglas a la hora de intervenir. Cada caso es diferente, en cada uno actuaremos de manera diferente a otro. En unos trabajaremos directamente con el usuario, con las personas involucradas. En otros tendremos que actuar a partir de nuestras decisiones. ¿Existe una forma correcta de actuar?

 

Bibliografía

–       Dilemas éticos en trabajo social: autonomía y paternalismo, Alberto Ballestero.

–       La ética del trabajo social, Francisco J. Bermejo.

 

Laura Guerrero

 

DILEMA ÉTICO abril 18, 2013

Filed under: LAURA — ROSA @ 8:07 pm

Fernando vivía con sus padres y su hermano en una casa de alquiler, pero hace años que está solo y no tiene a nadie. A pesar de su edad continúa trabajando como afilador en la  puerta del bar de su barrio, aunque pocos días consigue sacarse algo de dinero.

Hace tres meses salió de su casa por la mañana para ir a trabajar. Cuando volvió por la tarde esta se había quemado. Había dejado encendida la estufa y se había prendido el colchón. Lo llevaron a pasar la noche a un albergue.

Al principio, no quería estar allí, pero no le dejaban salir, ya que temían que le pasara algo si salía solo.

Fernando tiene problemas en la vista. Dice que el médico le comentó que no podían hacer nada para resolverlo. También tiene pérdida de audición, lo que dificulta la comunicación. Tampoco tiene hábitos de higiene, su casa se encontraba en muy mal estado a pesar de que tenía un auxiliar de ayuda a domicilio, pero él nunca ha querido que nadie se inmiscuya en su vida. Él dice que se apaña muy bien solo., aunque los vecinos no opinan lo mismo.

Fernando nos lo ha dicho bien claro, al asilo no quiere ir. Está preocupado por su trabajo. Dice que está muy bien solo, que come por ahí, a veces en el bar, a veces un cocido barato, pero que con lo poco que le dan de pensión no le llega para más. Es un misterio en qué se gasta el dinero.

Tras seis meses, Fernando sigue en el albergue. Su casa ya está arreglada, pero no se lo han dicho. Su situación se ha presentado al juzgado y la fiscalía para declararlo incapaz, le nombren un tutor y lo ingresen en un Centro de Mayores, donde pueda estar bien atendido.

En cuanto a los problemas de la vista, el médico le dijo que un ojo lo tiene perdido, pero que del otro le pueden operar, y que además le iban a poner preferente en la lista de espera. Él está contento porque quiere que le operen y  poder ver.

Dentro de unos días tiene que volver al Juzgado para la incapacidad. El Centro no le ha dicho lo de la operación para que no llegue el día del juicio con la vista mejorada y el juez pueda pensar que ahora sí puede manejarse solo. Tampoco se ha hecho nada para trasladarlo a su casa por el mismo motivo. Y él no pregunta ni por su casa ni por cuándo va a salir de aquí. Parece estar peor que cuando vino.

 

Personas e instituciones implicadas:

-Fernando

-El trabajador social

-El albergue

-El juez

 

Dilema ético y principios:

Se vulnera el principio de autodeterminación, ya que no se respeta la decisión de Fernando de volver a su casa.

El trabajador social interviene en función de lo que él considera el bienestar del usuario, aunque para ello le tenga que mentir.

 

Posibles decisiones:

-Dejarle volver a su casa a pesar de no estar en las condiciones adecuadas.

-Dejarle en el albergue ocultándole la información.

Si le dejamos volver a su casa, seguirá en las mismas condiciones insalubres y posiblemente mal alimentado. También preocupa su salud, ya que todavía no le han operado de la vista y tiene pérdida de audición. Tenemos que tener en cuenta que cuando llegó al albergue tenía mucha ilusión por su trabajo, por su rutina.

Sin embargo, si permanece en el albergue y posteriormente le llevan a un Centro de Mayores, le estamos ocultando información respecto al estado de su casa y su salud. Todo ello para obtener por parte del juez la incapacidad de Fernando.

 

Laura Guerrero